domingo, 31 de enero de 2016

¡EL LLANTO DEL NO NACIDO!

Existe una leyenda de puebla sobre un suceso paranormal ocurrido  en la calle 11 Norte-Sur y la calle 10 poniente a eso de las 2 de la mañana había una joven de unos 25 años, rubia y muy bella, esta muchacha caminaba por la calle llorando mientras se disponía a parar un taxi, paró a uno que venía a poca velocidad, se subió en el asiento delantero y comenzó a llorar sin indicarle al conductor hacia donde quería ir. Por su parte el chofer arrancó y siguió derecho un tramo mientras le preguntaba a la chica hacia donde iba o si podía ayudarla en algo, la muchacha solo respondió que siga derecho, que ella pagaba y que no se preocupe. Esta situación continuó, el hombre siguió insistiendo hasta que la chica le dijo que si quería saber que le pasaba que detenga el auto.

 El chofer apagó el motor para escuchar a la joven que le contó que había perdido su embarazo hacia muy poco, que luego de hacerlo el padre del bebe que se había marchado decidió volver para hacerse cargo, al conocer lo de la operación se volvió a marchar esta vez para siempre. Luego le dijo que lo peor era que desde ese día podía oír el llanto del no nacido, atormentándola a donde fuera, en ese momento se escuchó en el asiento de atrás un llanto de bebe muy fuerte, luego se escuchó en la parte de adelante cerca de la caja de cambios, la mujer comenzó a gritar tapándose los oídos, salió corriendo del auto y detrás de ella se escuchaba el llanto del bebé persiguiéndola....

viernes, 29 de enero de 2016

¡EL ESPEJO MALDITO!

Desde hace siglos se le atribuyen a los espejos característica más allá de solo reflejar cosas, pues se dice que estos son puertas a otro mundo o que son capaces de atrapar espíritus dentro, y no olvidemos mencionar esa supuesta maldición de siete años que se contrae al romper uno de ellos.
Sabemos también de historias que cuenta de un mundo paralelo subsistiendo al otro lado del espejo, cuyos habitantes no son más que espíritus malignos esperando el momento preciso para cruzar a nuestro plano existencia y tomar nuestro lugar.
Así nace esta leyenda de terror que tiene como protagonistas a dos pequeños niños, un par de hermanos que junto a su padre, realizaban las labores de mudanza en su nueva casa. Mientras ellos iban de aquí para allá, colocando las cosas donde su madre decía, pasaban en repetidas ocasiones por la escalera, ya adornada con cientos de espejos que su madre coleccionaba.
Uno de los niños, se dio cuenta que los espejos vibraban, pero el otro insistía que era por sus pesados pasos al correr por los escalones y continuaban con sus tareas. Pero en la noche, cuando ya todo se encontraba en silencio, el niño percibió un sonido bastante incomodo retumbando en sus oídos.
Fue hasta la escalera, donde los espejos se inquietaron ante su presencia, despegándose de la pared, cayendo encima de él, de todos ellos salían pálidas manos, afiladas garras que sujetaban con fuerza al niño, para acercarlo a los cristales y pasarlo a traces de ellos.
Fueron tan solo unos segundos los que bastaron para que una de las criaturas sacara el alma del cuerpo del pequeño, llevándola al otro lado del espejo, para venir desde aquel oscuro mundo a ocupar aquel envase vacío, y hacerse pasar por él.
El resto de los espejos regresó a su lugar, reconociendo su derrota, pero se notaban aquellos terribles ojos del otro lado, llenos de rencor y envidia. Desde ese día, la actitud del pequeño no era más que destinada para hacer el mal de una u otra forma, hasta que acabó con toda su familia, tirándolos por las escaleras.
La casa sigue ahí, en pie, luciendo muy bonita, pero no hay manera de que alguien la ocupe por más de un día, pues este horrible demonio disfrazado de niño aparece para asesinar a sus habitantes. Han intentado bendecir el edificio, exorcizarlo, sin ningún éxito, incluso llevarse de ahí es espejo porque una vieja bruja dijo que a esto estaba vinculado el espectro, pero ha resultado imposible, ya que parece sujetado a la pared por una fuerza muy extraña....
El espejo maldito quiere permanecer ahí, hasta que las generaciones olviden lo sucedido, para que el demonio pueda atormentar a los nuevos inquilinos, que tarde o temprano llegaran…

¡EL CHAT PROHIBIDO!


Un día me dijo que era vidente, y no es que no le creyera, pero me muestro generalmente bastante incrédula respecto a estos temas. Lo que no veo, no existe para mí. No digo que debiera haberle creído sólo porque le estimaba ya que en mi opinión la amistad y la confianza son muy importantes, pero simplemente hice un esfuerzo y le di el beneficio de la duda. ¿Y si era yo la que estaba equivocada?. No volvimos a hablar del tema hasta que un día volvió a aparecer en el chat donde estábamos conversando y me envió un privado. Era una de esas ventanitas que sólo podíamos ver ella y yo. Absolutamente privado.

Ella - Hola, ¿seguimos el tema?


Yo - ¡Vale! Pero no creo que puedas convencerme, ya sabes... me cuesta creer estas cosas. 


Ella - No pretendo convencerte de nada, pero nací con ciertos dones y tampoco tengo intención de ocultarlos al mundo. 


Yo - Eso debe estar bien. 


En realidad no sabía qué decirle. ¿Estaba bien? En fin... poco podía decir yo al respecto. 

Ella - Está bien, pero no siempre. Cuando tengo una visión acabo agotada.


Yo - ¿Te supone un esfuerzo?


Ella - Sí, bastante esfuerzo. 


Yo -¿Y por qué lo haces? 


Ella - No es algo que se elija, se nace con ello.




Hubo un silencio en el que ninguna de las dos parecía saber qué decir. Miré el canal donde nos habíamos conocido siete meses atrás. Estaban hablando de las próximas vacaciones de verano. 

Ella - ¿Sigues ahí? 


Yo - Sí, ¿no puedes verlo? (Bromeé)


Entonces dijo algo que me asustó.

Ella - Sí, puedo verte. 


Tragué saliva y pensé, vaya, me está tomando el pelo y yo caigo como una tonta. 
Sentí un escalofrío pero decidí presionarla.

Yo - ¿Ah, sí? Pues dime... ¿con quién estoy? 


Ella - Sola-...


Bueno, eso podía haberlo comentado antes en el chat y que ella lo hubiese leído. Decidí seguir con aquello como si se tratara de un juego.

Yo - Dime algo que me sorprenda. Algo que veas en mi habitación.


Ella - Veo que tienes algunas de las teclas de tu ordenador borradas. Tecleas rápido.


Yo - Ya, pero eso puede pasarle a cualquiera. Las letras de los teclados se borran. 


Ella - Tú tienes borrada la A, la S, la L y la M.


Miré mi teclado más curiosa que horrorizada, pero de la curiosidad a la ansiedad hubo tan sólo un instante. Ya no me hacía tanta gracia el juego. Mi condición de incrédula, no obstante, me hizo ir más allá.

Yo - Amiga... estoy segura de que casi todos tenemos las mismas letras borradas. Dime algo que sorprenda de verdad. 


Ella - ¿Por qué quieres seguir con esto si no me crees? 


Buena pregunta, pensé. 

Yo - Igual para conocerte un poquito más, o para experimentar algo que no haya experimentado antes.


En ese momento supe que ella sonreía desde su lado del monitor. Internet es un sitio particular. Estás en tu casa, en camiseta de tirantes y pantalón corto, descalza y con el ventilador puesto cuando al otro lado de la pantalla alguien te habla abrigado hasta el cuello, con un par de calcetines y la estufa puesta porque tú estás disfrutando del inminente verano y ellos aún están pasando clima de invierno. 

Mi amiga se había mostrado siempre amable, abierta, simpática y con un buen sentido del humor. Se podía decir que coincidíamos en todo menos en este tema. No nos gustaba el fútbol, adorábamos las comedias, nos encantaba Oscar Wilde, ambas habíamos visitado Orlando, a las dos se nos había muerto el padre... ¡eran tantas cosas las que nos acercaron y nos hicieron grandes amigas!. 

Ella - ¿Cómo llevas el libro? –Preguntó de pronto. 


Yo - ¿Qué libro? 


Ella - El que tienes encima de la mesa... déjame ver... La fuerza bruta, de John Steinbeck.


Miré a mi derecha con los ojos como platos. ¿Se lo había dicho? ¿Le había dicho que lo había empezado o que iba a leerlo? ¿Le había dicho que solía poner los libros en mi mesa porque me encantaba mirar una y mil veces las portadas de los libros que me estaba leyendo? Evidentemente, la respuesta debía ser sí.

Yo - Acabo de empezarlo. Lo escribí sin dejar notar nada sobre mi –todavía- sorpresa...


Ella - Yo no lo he leído..


Yo - Ya te diré qué me parece.


En el chat general el tema de conversación giraba en torno a las lanchas motoras. No me pareció más interesante que mi conversación en privado y me puse a pensar qué podía preguntarle para descubrirla o rendirme a sus pies definitivamente. Pero habló ella. 

Ella - Alguien va a llamar a la puerta.


Yo - Ah, pues ve, te espero. --


Ella - No. Es en tu casa. -


Sonreí incrédula. Iba a poner una risa (jajajaja) cuando sonó el timbre. Miré hacia la puerta de la habitación. Mis ojos volvieron a la frase premonitoria de mi amiga. 

Yo - Ahora vengo. 

Ella - Ok...

Llegué hasta la puerta y miré por la mirilla. Un vendedor de alfombras.

- No me interesa. –Dije para no tener que abrir. 

El chico dijo algo que sonó despectivo y se marchó a otro piso. 
Volví al chat. 

Yo - ¿Cómo lo sabías? Era un vendedor de alfombras.

Ella - Te he dicho que puedo verte.

Sopesé la posibilidad de que tuviera razón pero mi sensatez lo negaba una y otra vez. No había nacido yo para creérmelo todo, y menos aún aquello que escapaba a la lógica. Mi amiga no sólo estaba en su casa, sino que estaba en otro país y teníamos distinta franja horaria. 

Ella - ¿Sabes? Algo me dice que debo seguir mirándote. No te asustes pero...

Yo - ¿¿¿pero??? 

Ella - Es que no sabría explicártelo. Generalmente tengo visiones premonitorias, otras veces, como hoy, puedo provocar el verte. Aparecen imágenes frente a mí y te veo, veo tu habitación, pero esto supone un gran esfuerzo. Me duele la cabeza. 

Yo - Ya, pero... ¿y el “pero” que decías? 


Ella - Es que no quiero asustarte pero presiento algo raro.


Yo - Ahora sí que me estás asustando.


¡Pero qué poca firmeza tenía, por Dios! ¡Ahora estaba asustándome de verdad! Yo, la incrédula, la que si no ve, no cree. Me sentía agitada. Quizás se debía a que eran pasadas las diez de la noche ya, estaba sola en casa y la última persona que había visto había sido un desconocido poco amable desde una mirilla. Al menos aún podía escuchar el volumen alto de un televisor. Era mi vecina, una viejecita que estaba algo sorda.

Yo - No sé pero... quizás deberíamos cambiar de tema.

No es que me hayas convencido pero... 

Ella -  No te preocupes, te entiendo. ¿Tengo tu permiso para seguir observando? 


Yo - Claro, pero que conste que no tengo tan claro que puedes verme. Mi sesera me impide creerte...

Miré de nuevo el chat para ver si surgía algún tema en el que pudiera involucrarme pero estaba parado. Había unos siete miembros en el chat y ninguno de ellos hablaba. 
Todos estaban en privados. Miré la ventanita del privado de mi amiga.

Iba a escribir algo cuando vi que ella se me había adelantado.


Ella- Cielo, ahora no te asustes pero, no estás sola.

Sentí un escalofrío en mis piernas y mis brazos. Tanto se erizó el vello que me dolió. ¿Cómo se podía calificar a una de “cielo” para luego decirle que no estabas sola en la habitación?. 

Yo - ¿Qué quieres decir? Me estás poniendo nerviosa.

Ella - No puedo identificarle pero está detrás de ti 

Yo - Por favor para 

Ella - No se mueve casi, no te asustes, déjame observarle. 

Yo - Estoy asustada.-


Ahora sí que lo estaba. Miraba la ventana. Oscuridad total. No me atrevía a girarme hacia atrás. ¿Y si veía algo que no quería ver? ¿Y si allí estaba mi amiga? ¡u otra persona! Eso aún era peor... comencé a notar un nudo en la garganta. Hubiera querido ser más valiente o más cobarde y llorar, pero estaba estancada en mi propia lucha para creer o no creer. 

Ella - ¿Notas frío a tu alrededor? 

Su pregunta me llegó casi cuando estaba a punto de apagar el ordenador y encender la luz del techo para meterme rápidamente en la cama y olvidarme del tema. 

Yo - Estamos a más de 30 grados.- Le informé. 

Ella - Ok. Es que no consigo entrar en él.-

Yo- ¿¿¿EL??? ¿¿entrar?? 

Ella - Se muestra como una estatua por eso no me deja descubrirle. No sé si es bueno o tiene malas intenciones. Sólo sé que está ahí, estático. 

Yo - Yo no veo a nadie... esto no me gusta. -

Ella - Ya te dije que no te asustarás, cielo. Además, yo estoy contigo

Yo - Sí, a miles de kilómetros de distancia.-


Entonces lo noté. Una especie de roce helado, como si hubieran puesto una mano sobre mi brazo. El pelo se erizó en aquella zona, completamente en alto. El resto de mi cuerpo no percibió nada.

Yo - ¡Está pasando algo! 

Ella - ¿¿Qué?? 

Yo - He sentido un frío helado en mi brazo- 

Ella - Tranquilízate.


Yo - Se me ha erizado el pelo, tengo una extraña sensación.
Comenzaba a ser pánico.-


Ella - Cielo, tranquila, hazme caso-

Yo - ¡Esto es muy raro, estoy asustada. Necesito tranquilizarme, estoy.... joder! 

Yo - joder joder joder joder joder- 


Ella - ¿Quieres dejar de escribir? 

YO - joder joder joder joder joder

Ella - Te va a dar una taquicardia, tranquilízate-

Y entonces noté un soplo frío en un mi cuello, como si me hubieran tirado el aliento.

Yo - ¿Qué significa el frío del que me hablabas? 

Ella - El frío lo transmiten los muertos cuando se acercan, generalmente algo enfadados o... 

Yo - ¿Ohh? 

Ella - violentos -

Yo - ¿¿Violentos??
Yo - Joder ayúdame,¿¿¿ qué hago???

Ella - Tranquilízate, yo no lo he visto moverse.


Yo - ¡Haz algo! 


Ella - Cielo ¿quieres tranquilizarte?

Yo - ¡Hay alguien conmigo joder! Tengo un muerto tirándome su aliento en mi espalda, estoy acojonada, estoy asustada, estoy llorando.- 

Ella - Cielo.... ¿te importaría escucharme? Deja de escribir y lee esto. 

Hice un esfuerzo. Para mí escribir suponía no mirar atrás y leer palabras, ya fueran suyas o mías, sentirme menos sola en mi habitación.

Ella - No hay nadie, cariño-

Yo - Lo dices para tranquilizarme- 

ELLA - NO HAY NADIE-...

Yo - Está aquí, lo siento, lo presiento lo notooooooo!!
Ella - Ok. Escúchame. Era broma.

Yo - ¿¿¿Broma???? 

Ella - Quería demostrarte que no existen los incrédulos, cálmate por favor. Yo no veo nada, es cierto que a veces tengo visiones premonitorias, como cuando han llamado a la puerta, pero no puedo obligarme a ver a nadie. 

Yo - pero yo siento algo - 

Esto último lo escribí con lágrimas en los ojos y más asustada que nunca. 
Sus palabras no me tranquilizaban. Las lágrimas a veces me impedían leer bien pero me las quitaba restregándome en segundos los ojos o apretando los párpados para que salieran disparadas y dejaran de molestarme. 

Ella - Voy a llamarte por teléfono - 

Pocos segundos después sonaba el timbre del teléfono. ¿Había hecho ella misma una conferencia para convencerme de que no existían las videntes ahora que ya me lo había creído?. Fui a descolgar pero ocurrió algo que congeló mi mano en el aire. 

Ella - Cielo, no puedo llamarte sin desconectar esto. Sólo tengo una línea. ¿Puedo llamarte o prefieres que sigamos aquí?

Cuando ya tenía puesta la mano en el auricular ví su privado. ¿Cómo podía escribirme y llamarme a la vez? Miré el identificador de llamadas antes de descolgar. No había número, era anónimo. No era ella. Eso lo tenía claro después de haber visto el privado. 

Respiré hondo y dudé entre contestar al privado o descolgar el teléfono. Me decidí por la llamada.

- Dígame- 


- Tu amiga va a a morir mientras tú escuchas este mensaje-


Jamás había sentido tanto miedo y jamás en mi vida mi corazón había dado un vuelco tan grande ni mis piernas –aún sentada- me habían fallado con tal rapidez. Me hice de mantequilla. Comenzó a darme vueltas la habitación y luché por recuperar el aliento. 

De pronto la línea se cortó y comenzó el molesto pitido de “comunicando”. Solté el auricular como si me quemara en las manos. Volví rápidamente al chat, al privado. Tecleé tan rápido que lo escribí todo mal. 

Yo - ¿Estas ahí? 


Yo - ¡¡¡responde!!!!


Yo- ¡¡¡responde por favor!!!! 


Yo- ¿no me lees?


Yo - di algo..


Histérica, cogí mi agenda y marqué su número de teléfono. Yo sí tenía dos líneas y podía permitirme permanecer en internet mientras le llamaba. Conseguí comunicación con el extranjero y esperé... esperé nerviosa, mordiéndome el labio, más agitada que entera, más asustada que nunca... prácticamente bailaba en mi asiento. 

Pero no contestaba. 

Colgué furiosa pegándole tal golpe al auricular que pensé que me habría cargado el teléfono. Volví al privado y traté de que mi amiga respondiera. No lo hacía. Al final apareció un mensaje en mi privado. En su ventana.

Ella - Ahora sí te veo- No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento.

Sentí un escalofrío que me recorrió la espina dorsal. El chat me indicó que tras escribir esa última frase, mi amiga había salido del mismo. Ya no estaba allí. No se había despedido de nadie, ni de mí, ni del resto de los miembros del chat. Se había desconectado.

Miré fijamente la pantalla que sólo se movía ahora en el chat general. Ni siquiera sé de qué estaban hablando. Para mí todas las líneas no tenían significado, sólo podía mirar su último comentario del privado. “Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento”. 

Entonces lo entendí....



Comencé a llorar desesperada. 

Mis manos corrieron a mis ojos y lloré sofocada, entendiendo que mi amiga había muerto, que era yo la que había tenido el presentimiento y la premonición, y que ahora ella estaba a mi lado. Esta extraña comprensión me hizo girarme y mirar mi habitación vacía. No quería creer que no estuviera allí. No podía, no después de todo.... 

Acarició mi cabeza tan suave como un suspiro. Transmitió tal cantidad de paz que lejos de asustarme me relajó. Mis lágrimas continuaron cayendo por las mejillas. Ya no las secaba. Miraba al vacío sabiendo que ella estaba frente a mí.

- ¿Qué te han hecho? . –Pregunté al aire. 

- Pssss -  

Respiré hondo al escuchar ese sonido. Era como cuando era pequeña, tenía miedo y mi madre ponía su dedo en la boca y soplaba para que olvidara el tema y pensara en cosas bonitas.

Ladeé triste la cabeza. La paz de su caricia no me abandonaba pero sabía que éste sería nuestro primer y último encuentro sin el ordenador de por medio. Me tembló el labio.

- Te echaré de menos.-  

En ese momento en el ordenador hubo un movimiento general. Se minimizó el chat, se abrió solo un archivo de texto, y apareció una pequeña frase en la página en blanco.- ¡Y YO A TI!


¡EL MENDIGO DEL TUNEL!

El túnel que une la calle 8 de octubre con 18 de julio, aquí en Montevideo, es protagonista de una narración urbana que circuló oralmente durante un extenso período de años. Cuentan que poco después que dicho túnel fuera estrenado, un mendigo en estado de ebriedad -que daba un vistazo a la nueva obra desde arriba- cayó al suelo tras perder el equilibrio. Desorientado, el hombre decidió introducirse en la boca de la novísima construcción. Lo hizo con tanta mala suerte que tomó la senda contraria, siendo atropellado por un trolebus y perdiendo la vida inmediatamente...}

Desde entonces, cuentan que la silueta del mendigo puede entreverse en ocasiones en medio del pasaje, cuando los buses transitan a gran velocidad. La figura desaparece momentos antes de repetir el impacto que sufriera en vida, como si intentara una y otra vez salir del túnel que lo llevó a la muerte. El relato tenía un agregado que no era menor, y que era repetido con frecuencia por madres crédulas y preocupadas: nadie que osara aventurarse a pie por un extremo del túnel lograba encontrar la vía de salida, ya que el mendigo atraía inevitablemente a los caminantes a su mismo destino fatal....

miércoles, 27 de enero de 2016

¡OJO POR OJO!

En un clásico día como es la víspera de Todos Los Santos, un grupo de amigos decidió acampar en un bosque a unos cuantos kilómetros de su pueblo. El grupo estaba formado por tres chicos: Raúl, David y Marcos, y por cuatro chicas: Lidia, Alba, Natalia y Aroa. Esta última hacía poco que se había incorporado en el grupo, era la típica marginada, e incluso la gente del grupo la había insultado y a veces hasta pegado, pero terminaron por aceptarla.

Cuando tuvieron listas las tiendas, fueron a buscar leña e hicieron una hoguera para preparar la cena. Ya cenados, se pusieron a contar historias de terror, se dieron sustos y se fueron a dormir. Marcos se despertó. Había tenido una pesadilla. Se incorporó y un escalofrío le recorrió la espina dorsal; hacía frío. Inquieto en su saco de dormir, cogió un abrigo y la linterna y salió a dar una vuelta.

—No se ve ni un pijo — dijo Marcos..

Así que encendió la linterna y en ese momento deseó no haberla encendido, ya que Natalia estaba colgada en la rama de un árbol, ahogada y con las cuencas de los ojos vacías. Entonces sintió crujir una rama y se volteó. Vio a una persona encapuchada, que desenvainó una katana y se acercó rápidamente a él. Marcos no tuvo tiempo a escapar, ni siquiera gritar, sólo sintió un leve corte en el cuello y nada más. El encapuchado había decapitado a Marcos.
Raúl se despertó y al ver que Marcos no estaba salió de la tienda y se dirigió a la tienda de las chicas. Se horrorizó al ver que Lidia y Alba estaban descuartizadas, pero a Lidia le faltaban los brazos y a Alba las piernas. Fue corriendo como pudo a la tienda para avisar a David. Despertó a David y le contó lo sucedido. Raúl pudo apreciar, a pesar del rostro sereno que tenía David, una mueca de dolor. Se prepararon para ir a buscar a los demás, por si habían sobrevivido. Cinco minutos bastaron para encontrar los cadáveres de Natalia y Marcos; Natalia sin ojos y Marcos sin cabeza...

Después de mucho buscar, divisaron una casa abandonada y se dirigieron a echar un vistazo, por si Aroa se había escondido allí del asesino. En el interior había un hedor insoportable y cada vez que se daba un paso, la madera crujía tanto que parecía que se iba a hundir en cualquier momento. Decidieron separarse; Raúl iría por la planta de arriba y David por la de abajo. David se adentró en una habitación, que resultó ser la cocina. Dedujo que el hedor provenía de ahí, así que abrió la nevera, en la que había carne ya descompuesta. A David le dieron ganas de vomitar, pero se retuvo al escuchar un fuerte grito, seguido de un fuerte golpe contra el suelo.

Subió las escaleras y vio a Raúl en el suelo, rodeado en un charco de sangre escarlata y con un hacha pegada en la frente. Le faltaba el pelo. Sintió una presencia detrás y… se durmió. Cuando se despertó le quemaban las muñecas y los tobillos; estaba atado de pies y manos. Le habló una voz, pero no era una voz cualquiera, era una voz muy conocida, era la voz de Aroa..
—Vaya, vaya, vaya; Marcos el deportista, Raúl el ligón, Lidia la perrita faldera, Natalia la pija y Alba la falsa, muertos. Mi plan va a la perfección —dijo con una sonrisa maliciosa.

—¿Cómo qué plan? ¿Los has matado tú? —dijo David.

—Por supuesto. ¿Qué creías, que iba a olvidar todo lo que me habéis hecho? Nunca he tenido amigos, y vosotros os burlabais de mí. Me habéis hecho mucho daño. Pero mi plan no estará listo hasta que te mate!

Aroa cogió un hacha y con un movimiento rápido cortó una pierna a David y éste gritó de dolor. Sin tener tiempo a decirle algo, se dio cuenta de que se dirigía la otra pierna, y se la cortó.

—Por favor Aroa, ¡Para ya! —rugió David.

—Sabes que te voy a matar, y no vas a poder hacer —nada dijo Aroa con una sonrisa burlona— Pero antes de morir quiero que veas para qué os voy a utilizar.

Abrió una caja de la que sacó los ojos de Natalia, la cabeza de Marcos, el pelo de Raúl, los brazos de Lidia y las piernas de Alba. También sacó una aguja y un dedal para coser.

—Voy a dejar que tu cabeza piense qué voy a hacer. Te daré una pista, lo que quiero de ti es tu torso.

Y sin más miramientos volvió a coger el hacha y le cortó un brazo. Después el otro. David ya empezó a atar cabos, pero Aroa abrió la boca para dictar su final,  Y dijo:

—Como decía mi abuela, si no tienes amigos, entonces has los tuyos...

viernes, 22 de enero de 2016

¡EL CUADRO DEL PAYASO!

Junto con el nuevo trabajo de Andrés vinieron cambios para toda la familia, el principal fue que tuvieron que mudarse de ciudad. A los más pequeños no les molestaba el cambio, pero el hijo mayor un adolescente de 15 años no estuvo de acuerdo, había dejado sus amigos, su escuela, su vida atrás..
Al llegar a su nuevo hogar se impresionaron un poco, la casa era enorme vista desde fuera, más de lo que se habían imaginado, la madre saltaba de gusto con sus dos hijos péquenos, les parecía un castillo. El padre se sentía orgulloso de ver a los miembros de su familia tan contentos, aunque su hijo mayor no expresaba emoción alguna, solo cargaba las mochilas hasta la entrada sin decir una palabra...

Decidieron entrar todos juntos, tomados de la mano pasaron a un gran salón, que estaba en su totalidad amueblado, había en la pared el cuadro de un payaso, con el puño cerrado, lo cual logró que el jovencito entrara en el ambiente de festejo de los demás diciendo: – Que buen gusto tienen para decorar -, mientras se reía de forma sarcástica y apuntaba hacia el cuadro – Yo creo que es bonito dijo uno de los pequeños – y así asintieron los demás, el único que no estuvo de a cuerdo fue el padre, pero por mayoría de votos, el cuadro permaneció en su lugar..
Después de hablar un rato sobre su nueva casa y hacer planes fueron a dormir cansados. A la mañana siguiente el padre se levantó más temprano que todos con una actitud sospechosa, pasado un instante la policía llegó al lugar mientras él les comunicaba a sus hijos que su madre había fallecido de un infarto. Nadie prestaba atención al cuadro del payaso, pero este había subido un dedo de su mano. Esa noche la tía de los pequeños vino desde lejos a cuidarlos, mientras el padre se organizaba, pero a los pocos días el hombre murió también ahogado en la bañera, pensaban que se había suicidado. De nuevo nadie notaba el cuadro, pero el payaso había levantado ya dos dedos.
Uno de los pequeños enfermó gravemente, mientras estaban en el hospital, el payaso levantó el tercer dedo, la tía llegó a casa a comunicarles que su hermano había muerto. Un poco confundido el joven se fue a la calle tratando de digerir lo sucedido, pues su familia se estaba acabando. Cuando el joven regresó, vio la casa hecha cenizas, se había quemado por completo con su hermana y su tía dentro, esta vez sí estaba completamente solo. Entre gritos y llantos pudo ver que lo único que los bomberos lograron rescatar intacto fue el cuadro del payaso, con la mano completamente abierta.
Después de pasar 10 años entre ventas, regalos y subastas el cuadro llegó a manos de otra familia, cuando lo colgaron en la pared, este tenía su mano completamente cerrada, esperando un nuevo conteo....  

¡NO ABRAS LA PUERTA!

Es muy común encontrarnos en nuestra vida diario con diversos letreros de advertencia, desde las típicas y conocidas señales viales, hasta los carteles de prohibiciones: “NO tocar”, NO pisar el césped, NO abrir, NO… NO… NO…. Con todas estas imposiciones finalmente terminamos pasando por alto una que otra, pensando que tiene gran trascendencia, pero los avisos están ahí por alguna razón.
Hace algunos años, se mudó al edificio una familia con varios hijos, entre ellos, un pequeño maleducado de nueve años. Se dedicaba a molestar a todos sin recibir castigo, pues a su familia no le importaba mucho. En un par de semanas, andaba en la zona de mantenimiento apagando los sistemas; hubo multas y llamados para la familia por esto, pero no respondieron a nada.
Pero cuando el briboncillo desapareció, movilizaron a toda la ciudad, trajeron a los medios de comunicación para acusarnos por lo sucedido, argumentando que desde un inicio no nos agradaba. Por suerte para nosotros, hasta en ese punto había cámaras de seguridad, en las grabaciones se le veía entrar a la zona de calderas. Se acercó hasta un enorme letrero que decía: ¡No abras la puerta! pero aun así, lo hizo, la imagen se distorsionó un poco, pero claramente se notaba a la perfección la salida de una sombra humanoide, la cual lo absorbió completamente, hasta no dejar rastros de él.
Yo observaba a escondidas, me sentí tan nervioso como los demás testigos del video. La puerta estaba tapiada, según decían los vigilantes se hizo eso veinte años atrás cuando algunos chicos desaparecieron en las mismas condiciones, en ese entonces ocultaron todo, tal como lo harían también en esta ocasión.
El caso fue enterrado, no escuché nada más de él, pero he continuado mi vida con miedo desde entonces, porque nos quedamos en el mismo edificio, vi muy bien lo que sucedió, esa sombra podía fácilmente atravesar gruesas paredes de concreto, no veo como podría ser contenida ahí dentro, pero al menos aprendí bien mi lección, no andaría por ahí abriendo puertas que no debo..
 

jueves, 21 de enero de 2016

¡LAS MARIONETAS MACABRAS!

Hace algunas décadas, en la ciudad mexicana de Celaya en Guanajuato se gestó una leyenda que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de los habitantes de la ciudad.


Se trata de un caso que involucra a un titiritero y a sus marionetas macabras.
Él se encontraba manipulando un títere que hacía el papel del juez en esta representación, él relata que sintió cómo una extraña energía parecía venir de aquel muñeco. Se comenzó a fijar un poco más en el detalle de aquel muñeco y en ese momento, este títere comenzó a girar su cabeza. Nadie lo notó más que él. Al momento que los ojos del títere se clavaron en los suyos, se quedó quieto, congelado, la gente no entendía qué pasaba. Se suspendió la escena y esa fue la última función que dio.
Él sabía que había algo realmente maligno sobre aquellos muñecos y por eso no volvió a dar funciones. La gente nunca más lo volvió a ver, el espectáculo se cerró para siempre. Nunca quiso dar detalles, pero poco a poco sintió la confianza de ir contando lo sucedido. Luego el titiritero enterró las marionetas que fueron descubiertas. Poco tiempo antes de su muerte, el hombre le contó a una amiga suya dónde había enterrado sus títeres.
En 1992 apareció la caja con 30 muñecos que fueron acondicionados y llevados a la casa de Antonio.
Esa noche, me acuerdo que era un fin de semana, mi madre me dijo: tus amigos hicieron mucho ruido ayer por la noche. Y yo le dije: ayer no vino nadie, yo me dormí muy temprano. Ella insistió: pero yo escuché los ruidos. Y yo le aseguré: ahí no hay nada más que la caja con los títeres. De inmediato mi madre me dijo que los sacara, que ella no los quería en la casa.
Sin embargo, Antonio no hizo caso....
Entonces le pedí a mi abuela para dejar los títeres en su biblioteca bajo llave. Me acuerdo muy bien que los dejé en un librero alto, nadie más tenía la llave, solo yo. Al día siguiente me di cuenta que alguien había volteado el librero, todos los libros estaban tirados, pero las cajas de los títeres estaban perfectamente paradas.
Cuando un titiritero pasa tanto tiempo con sus muñecos les transmite energía y vida. Es muy probable que por eso tuvieran una carga energética que los hacía moverse...

miércoles, 20 de enero de 2016

¡EL CALLEJON DEL BESO!

Se cuenta que Doña Carmen era hija única de su padre intransigente y violento, pero como suele suceder, siempre triunfa el amor por infortunado que este sea. Doña Carmen era acortejada por su galán Don Luis, en un templo cercano al hogar de la doncella, primero ofreciendo de su mano a la de ella el agua bendita. Al ser descubierta sobrevivieron al encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con el que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda
La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, Doña Brígida lloraron e imploraron juntas. Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que Doña Brígida llevaría una carta a Don Luis con la nefasta nueva.
Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ellas hubo una que le pareció la más acertada. Una ventana de la casa de Doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho, que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.
Si lograra entrar a la casa frontera podría hablar con su amada, y entre los dos, encontrar una solución a su problema. Preguntó quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro.
Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de Doña Carmen, cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con el hombre de sus sueños. Unos cuantos instantes habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, y cuando más abstraídos se encontraban los amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de Doña Carmen increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.
El padre arrojó a la protectora de Doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavó en el pecho de su hija. Don Luis enmudeció de espanto…la mano de Doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría. Ante lo inevitable, Don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.
El lugar existe y es sin duda uno de los más típicos de la ciudad de Guanajuato, y precisamente se le llama El Callejón del Beso...

¡LAS GEMELAS! (LEYENDA)

Una feliz familia vivía en un rumbo muy cercano a una transitada carretera, debido a esto la joven madre las acompañaba diariamente al colegio y caminaban las tres tomadas de la mano, teniendo especial cuidado al toparse con la mencionada carretera, las pequeñas hasta el momento no tenían permiso de cruzar solas.
Uno de tantos días la madre recibió en su celular una llamada urgente del trabajo la cual tuvo que atender, le exigían su presencia de inmediato, por lo cual se vio en la necesidad de dejar que las gemelas continuaran el camino solas.
Con mucho pesar despidió a las niñas, dando indicaciones para no se soltarse de la mano y tener mucho cuidado al cruzar. Las dos pequeñas siguieron las instrucciones de su madre, miraron a ambos lados de la carretera, y al ver que estaba libre cruzaron.
Apenas se giraba la madre para cambiar de rumbo, cuando se escuchó un golpe muy fuerte a sus espaldas, volteó de inmediato para ver con terror que sus hijas estaban debajo de un camión, fueron atropelladas perdiendo la vida en al instante.
El pesar duró mucho tiempo, pero transcurridos cuatros años, la madre dio a luz de nuevo gemelas, estas era muy parecidas a sus fallecidas hermanas, lo cual le hacía tener presente aquel fatal accidente. Esta vez tenía una terrible obsesión por su cuidado y no les permitía estar cerca de ningún peligro, en especial aquella temida carretera.
Pero no podía estar detrás de ellas las 24 horas, y un día, se vieron muy cercanas al peligroso lugar, decididas a cruzar vieron hacia los dos lados, no había ningún auto, con un paso en el asfalto, fueron tomadas del hombro bruscamente por su madre, quien lloraba desconsoladamente, diciendo No crucen- a lo cual recibió una respuesta inesperada de las dos pequeñas: 
No pensábamos cruzar, ya nos atropellaron una vez, no volverá a suceder…

martes, 19 de enero de 2016

¡LA MACABRA DECORACION DE HALLOWEN!

La leyenda cuenta que los vecinos se percataron de un cuerpo colgado en un árbol, pensando que se trataba de una broma decidieron no hacerle caso. Al día siguiente, todos se enteraron de que una mujer se había suicidado, escogiendo ese lugar para dar fin a su vida. Esta historia sucedió en Federica, Delaware el 26 de octubre de 2005. El cuerpo de una mujer se dejó suspendido de un árbol por varias horas sin que nadie sospechara nada en una avenida con tránsito frecuente. El vocero de la policía, Jeff Oldham, y los vecinos, notaron el cuerpo desde las 7:30 de la mañana pensando que era una broma. Las autoridades llegaron a las 11:00 para examinar el cuerpo dándose cuenta de que se trataba de uno real, la mujer vivía a un cuarto de milla del lugar.

Otro caso se dio a mediados de octubre del 2009, donde el cadáver de Mostafa Mahmoud Zayed se encontraba en el balcón con un disparo en el ojo. Los vecinos otra vez pensaron que era un muñeco de Halloween, el cuerpo estuvo tres días ahí expuesto...