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domingo, 4 de septiembre de 2016

¡EL JUEGO DE LA LLAMADA!

ADVERTENCIA: ES RESPONSABILIDAD DE QUIEN LO HACE

Requisitos:
    Resultado de imagen para el juego de la llamada
  • Tienes que estar completamente solo en tu casa.
  • Debes hacerlo a partir de las 12:00 am en adelante 
  • Tienes que tener 2 telefonos de tu propiedad, no puede ser uno de tu amigo y otro tuyo.
  • Necesitaras buscar 2 habitaciones para poder jugar y ambas habitaciones deben estar iluminadas, el resto de la casa debe permanecer apagada.
  • Debe haber cierta distancia entre las 2 habitaciones que escogiste para jugar.
Deja uno de los telefonos en una habitacion, cierra la puerta y dirigete a la otra habitacion una vez estes alli con celular que haya sobrado comienza a llamar al otro movil. Si a los 10 tonos no ha ocurrido nada, cuelga e intentalo de nuevo. 

Por el contrario, si alguien ha acudido a la llamada, oirás un silencio mortificante, seguido por extraños susurros y sonidos parecidos a muebles moviéndose. No te asustes, y por lo que más quieras no cuelgues la llamada, ya que la persona que está al otro lado de la línea lo verá como de muy mala educación. Una voz muy gutural pero manejando de forma perfecta el idioma te saludará de manera muy cordial e iniciará una conversación.

Primero te preguntará cosas triviales, pero cuando los minutos vayan avanzando te pedirá cosas más y más personales que te verás obligado a contestar por parecer bien educado. Llegará un momento en el que te preguntará dónde está tu cuarto, y tú, habiendo caído en su manipulación (hazme caso, su poder de convencimiento es increíble), se lo dirás..

¡SIEMPRE DEBES CONTESTAR CON LA VERDAD!

Si en medio de la conversación le mientes diciendo que tienes poca batería o poca cobertura, no se lo tomará nada bien, y si de hecho te quedas sin batería… bueno, digamos que cortar una conversación es ser muy irrespetuoso. Ten la suficiente fortaleza como para no llegar al extremo de revelar en dónde estás: pídele, por el contrario, jugar a un juego...

Aquí viene la parte más difícil; lo de antes no era nada comparado con lo que viene ahora. El espectro va a salir de su cuarto y va a comenzar a recorrer la casa, buscándote. Tocará varias veces la puerta de una habitación, dirá: «¿Estás ahí?», y entrará. Créeme cuando te digo que sentirás de forma asfixiante una presencia cada vez más y más cerca de ti, podrás incluso oír sus pisadas por el pasillo mientras te busca. Rápidamente, apaga la luz de tu cuarto, escóndete y quédate completamente quieto. 

¡No apagues el móvil ni finalices la llamada, solo no hables. Asegúrate de estar bien escondido y no hacer ningún ruido!

Cuando tu invitado toque la puerta, pregunte por ti y entre, sentirás un deseo increíble de salir de tu escondite para acabar con tu angustia. No lo hagas. Por lo que más quieras, por muy mal que te encuentres, por que sientas que la presencia es demasiado fuerte para aguantarla, no salgas de tu escondite. El espectro solo se quedará un minuto o así en tu cuarto hasta que decida cerrar la puerta y volver a su sitio. Una vez lo hayas oído regresar a la otra sala iluminada, sal de tu escondite con total confianza. Tu interlocutor dirá que ha disfrutado mucho contigo, pero que desgraciadamente se tiene que marchar. Agradécele la conversación que habéis tenido y espera a que cuelgue...

Pocos minutos después de que haya finalizado el juego, recibirás una llamada del otro teléfono. Contesta o si no todo lo mal que lo has pasado habrá sido en vano..

Una vez que lo hayas cogido, oirás una voz monótona que dirá: «Seleccione su premio».

Si pulsas el uno, podrás escuchar algo muy revelador sobre tu futuro (que podrás alterar o dejarlo como está).
Si pulsas el dos, escucharás algo secreto sobre ti que desconocías por completo y que cambiará tu vida.
Si pulsas el tres, recibirás una pequeña habilidad que será traducida en la buena suerte. No serán cosas increíbles como ganar la lotería o encontrar al amor de tu vida, pero sí pequeñas casualidades que salvarán tu día a día: encontrar una pequeña cantidad de dinero por la calle, aprobar un examen para el que apenas estudiaste… Cosas de ese estilo.
Si pulsas el cuatro, tus heridas (e incluso quemaduras) cicatrizarán con sorprendente facilidad.
Si pulsas el cinco, la persona a la que amas también se enamorará perdidamente de ti.
Si pulsas el seis, al día siguiente, en el que cuarto en el que se hallaba el espectro, encontrarás un objeto que siempre deseaste (de nuevo, nada espectacular como un descapotable, pero sí cosas como un ordenador mejor, unos billetes de avión para un viaje…).
Una vez que hayas elegido, la llamada terminará automáticamente. Recoge el otro teléfono, enciende las luces y sigue tu vida con normalidad.
Si estás pensando en hacer el juego seis veces para obtener todos los premios, la segunda vez que lo intentes la manipulación que ejercerá sobre ti tu interlocutor será ya imposible de evitar, así que no te sugiero que lo sigas intentando...

sábado, 30 de julio de 2016

¡EL JUEGO DE LA MEDIA NOCHE!

ADVERTENCIA: ES RESPONSABILIDAD DE QUIEN LO HACE

El Juego de la medianoche” es un ritual de la edad media que utilizaban principalmente como castigo para aquellos que han violado las leyes de la religión pagana que se trate. Aunque se utiliza principalmente como una táctica para asustar y no desobedecer a los dioses, todavía hay una posibilidad muy real de la muerte para los que juegan el juego de la media noche
y hay una oportunidad aún mayor de permanentes
cicatrices mentales.

 Debe ser exactamente 12:00a.m. cuando comience realizar el ritual, de lo contrario no funcionará. 

Los materiales que se requieren son una vela, una de madera puerta, por lo menos una gota de su propia sangre, un pedazo de papel, fósforos o un encendedor, sal 

Si usted está jugando con varias personas, todos ellos tendrán su propio set de
los materiales  y tendrá que realizar los pasos por separado.

  •  Escribe tu nombre completo (Nombre, Segundo Nombre, Apellido y Segundo Apellido) en un pedazo de papel y poner al menos una gota de sangre en el papel.
  • Apaga todas las luces de la casa. Vaya a la puerta de tu casa, que debe ser de madera, y coloca el papel con tu nombre delante de esta. Ahora, toma la vela y la luz. Coloca la vela en la parte superior del papel con tu nombre.
  • Golpea en tu propia puerta 22 veces (La hora DEBE ser 12:00a.m. sobre el golpe final), a continuación, abre la puerta, apaga la vela, y cierre la puerta. Acabas de dejar entrar al “hombre de la medianoche” en su casa.
  • Inmediatamente vuelva a encender su vela.
Aquí es donde comienza el juego. Ahora debe estar al acecho alrededor de su casa ahora completamente a oscuras con la luz de las velas en la mano. Su objetivo es evitar el hombre de la medianoche a toda costa hasta alcanzar exactamente 3:33. Si su vela se apaga, es porque el hombre de la medianoche está cerca de ti. Usted debe encender la vela dentro de los diez segundos siguientes. Si usted No tiene éxito en volver a encender la vela, a continuación, debe inmediatamente rodearse con un círculo de sal. Si no tiene éxito en ambos, el hombre de la medianoche entonces inducira una alucinación de los más grandes de su miedo hasta 3:33. Si tienen éxito en volver a encender la vela, entonces usted puede continuar. Si tienen éxito en la creación del círculo de sal, usted debe permanecer dentro de
el círculo hasta 3:33. Usted debe seguir hasta el 3:33 sin ser atacado por el hombre de la medianoche o de ser atrapados en el círculo de sal usted ganara el Juego De La Media Noche
Juego. El hombre de la medianoche a continuación, saldrá a las 3:33 y estará a salvo de proceder a la mañana...

¡RECOMENDACIONES!
  1. Continuar en movimiento a través del juego.
  2. NO enciendas las luces durante el Juego de la medianoche.
  3. NO uses una linterna en el Juego de la medianoche.
  4. NO vayas a dormir durante el Juego de la medianoche.
  5. NO uses la sangre de otra persona en su nombre.
  6. NO uses un encendedor para sustituir una vela.
  7. NO intentes provocar al hombre de la medianoche
    DE NINGUNA MANERA.


sábado, 30 de abril de 2016

¡EL JUEGO DE LA BAÑERA!

ADVERTENCIA: ES RESPONSABILIDAD DE QUIEN LO HACE.

El juego es real explicare quien es daruma era una joven japonesa que al ir a ducharse tropezó y su cabeza dio justo en el grifo al quedar inconciente con la tina llena y sin poder respirar ni pensar ni moverse por aquel estado se ahogo y se lleno de sangre la tina.

Reglas: 

1. Estar solo o sola en tu casa
2. Tener una tina o ducha donde tu puedas estar a cuerpo completo.
3. El baño debe tener un espejo si es grande es mejor.
4. Tener agua caliente
5. un reloj, debes tener un cronometro desde que comienza el juego.

Para comenzar debes quitarte la ropa y sumergirte en la bañera ya debe estar con vapor el baño lo sbaras cuando el espejo tenga vapor.

lo primordial de todo esto es que debes ver el espejo empapado con vapor.

haz lo normal ponte jabon shampoo etcc.. cuando lo hagas debes repetir Daruma ven, daruma ven repetidas veces luego intercambia la frase Daruma San tropezó , daruma san tropezo etcc...

El momento que comienza el juego orias en la puerta golpes, habra comenzado el juego.

debes secarte dentro de la tina cuando salgas de la tina habra comenzado tu tormento vistete lo mas rapido posible con vao del espejo se formaran frases, estas frases son distintas dependiendo de tu persona.

Sal del baño sentiras que esta cerca atras tuyo, aunque no quieras mirar hacia atras lo haras ya que tu intelecto quiere saber que hay detras tuyo, sentiras la precencia que se te acerca da vuelta si la sientes cerca grita tomare, en japones significa detente ella se detendra por un lapso de tiempo, corre, te sugiero que salgas de la casa ya que hay mas espacio de correr, esta figura te seguira por 24 horas, solo debes tener las precauciones ya dichas, y repetir la frase tomare si la sientes cerca y arrancar.

Pasado las 24 horas si estas vivo o viva , el espectro lo veras en frente tuyo ya lejos pero acercandose lentamente hacia a ti debes apartarte mirandola en todo momento como caminando hacia atras tu reloj cronometrado debe sonar si no ha sonado sigue hacia atras y hacia atras cuando suene, acercate unos pasos hacia el espectro y di la frase Kita bien fuerte con todo tu pulmon seguido de un golpe a lo bruce lee puede ser una patada o un puñetaso pero debes colocarte como una pose karateka.

El lazo se ha roto el espectro no te perseguira mas...

¡RITUAL EL DIABLO EN EL ESPEJO!

ADVERTENCIA: ES RESPONSABILIDAD DE QUIEN LO HACE.

Algunas de las leyendas urbanas más comunes tienen en común el factor de un grupo de jóvenes que retan a alguno de sus miembros a realizar una invocación. Siempre aparece algún “valiente” para demostrar que no tiene miedo y se ofrece a desmentir la leyenda. El resultado suele ser fatal.
Unos amigos se reunieron aprovechando las fiestas navideñas para compartir una noche de alcohol y risas en mitad de un descampado. Como es habitual en este tipo de reuniones sin saber como empezaron a contar historias de terror y leyendas que conocían. Un par de ellos escuchaban asustados las escalofriantes historias que se contaban, pero la mayoría que ya llevaba un par de copas de mas, aprovechaban para bromear y tratar de asustar con un grito o saltando sobre los amigos cada vez que la narración hacía un silencio.
Sin embargo cuando Alberto comenzó a contar su leyenda todos se quedaron como petrificados...
“En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, a poder ser negras, apaga la luz y sitúate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y mantenlos cerrados hasta que quede sólo una campanada de las doce que deben sonar. En ese momento el Diablo se aparecerá en el espejo sólo durante un segundo”

Tras terminar su historia nadie sabía que decir, los envalentonados muchachos estaban realmente asustados porque sabían que con las fuerzas del más allá no se debe bromear y la figura del Diablo siempre ha sido una de las más temidas desde el comienzo de la humanidad.
Pero para Pablo era el momento perfecto para hacerse el machito, siempre había sido un segundón en el grupo y nadie le tomaba en cuenta por lo que era el momento perfecto para hacerse el valiente:
“¡Eso es mentira y yo lo puedo demostrar cuando quieras!”
Todos se giraron a mirarle y rápidamente Alberto contestó:
– ¿Si tan valiente eres por qué no lo probamos? Dentro de un par de días será Nochebuena, yo mismo pongo las velas. Pero si te echas atrás te tendrás que comer las doce velitas delante de todo el grupo en año nuevo.
-Ok, pero si lo hago y te demuestro lo contrario ¡Quien se comerá las velas serás tú por bocazas!
El grupo se rió y pasados unos minutos todo parecía haber quedado olvidado, pero para Alberto eso había sido un desafío a su autoridad como el líder del grupo y no iba a quedar así. Por lo que un par de días después se presentó en la casa de Pablo con una bolsa que contenía doce velas negras, una biblia satánica que le había prestado un amigo gótico de su hermana, un pentagrama con la cabeza de un carnero y una cámara capaz de grabar en la oscuridad que su padre guardaba en uno de los armarios como si fuera de oro.
Su intención era que cuando Pablo viera lo “completo” de su ritual de invocación se echara atrás y le pidiera disculpas pero lo que no se podía esperar es que el chico reafirmado en su intención de hacerle comerse las velas frente a todos en la fiesta de Año Nuevo bromeara sobre el tamaño de estas:
– ¿Qué pasa Alberto que no las había más grandes? ¿Tanto miedo te da tragártelas delante del grupo que has ido a comprar velas de cumpleaños?
– Tú tranquilo Pablito que cuando te cagues del susto al menos las llamas de las velas ocultarán el olor.
Alberto entró en la casa de Pablo y sin dirigirle ni una mirada mas pasó al baño de su habitación.
Tal y como había visto en varias páginas de invocaciones que había encontrado en Internet colocó cinco de las velas en cada una de las puntas del pentagrama, cuatro de ellas a los lados del espejo y las tres restantes junto a la biblia satánica que intencionadamente dejó abierta por una página en la que había una especie de invocación  o ritual. La escena del cuarto de baño con el pentagrama iluminado únicamente por la luz de las velas era digno de una película de terror y Pablo a pesar de tener que hacerse el valiente sintió como se le encogía el estómago al pensar que tenía que entrar solo para realizar la invocación.
– Bueno chaval hasta aquí puedo estar yo en el baño- dijo Alberto con voz socarrona – por si te echas atrás en el último momento y abres los ojos antes de tiempo te he colocado una cámara de vídeo ¡Mucha suerte, espero que la leyenda no sea cierta porque de lo contrario no creo que lo cuentes! – dijo intentando darle aún más miedo – Yo te espero aquí fuera para que no te de por salir corriendo.
Pablo se encontraba dentro del baño con la luz apagada, faltaba menos de un minuto y ya sentía como las gotas de sudor le caían por la frente. Una cosa es hacerse el chulito delante de todo el mundo pero otra era encontrarse con ese escenario aterrador y disponerse a invocar al mismo Diablo por una apuesta. Sin embargo reunió todas sus fuerzas para no salir corriendo y cuando Alberto le avisó cerró los ojos.
Pocos segundos después escuchó la primera campanada del reloj que tenían sus padres en el salón, el miedo que tenía y el silencio era tal que cada una de ellas parecían sonar cada vez más lentas. Al tener los ojos cerrados no percibió que con cada campanada se apagaba una vela, como si el mismo Diablo estuviera consumiendo cada una de ellas al ritmo necesario para que se apagaran simultáneamente a cada uno de los “clang” del reloj. Al sonar la campanada número once, tal y como le había indicado Alberto, Pablo abrió los ojos…
Alberto al otro lado de la puerta del baño esperaba que Pablo se echara atrás y saliera en cualquier momento, pero tras sonar la última campanada todo quedó en silencio. Llamó a su “amigo” pero no obtenía respuesta, ya había transcurrido más de un minuto y Pablo no salía así que decidió abrir la puerta. Al abrirla todo estaba a oscuras y sólo se escuchaba una respiración ahogada en el suelo, un fuerte olor a azufre inundaba el lugar y Alberto sintió que algo iba mal. Encendió la luz del baño y se encontró al otro chico con la cara desencajada del miedo mientras se llevaba fuertemente la mano al pecho.
De puro terror había sufrido un ataque al corazón y lo único que alcazaba a decir era:
“Lo he visto, lo he visto”
Al llegar al hospital los médicos no salían de su asombro, el corazón parecía estar bien y perfectamente recuperado, no obstante el chico se encontraba en una especie de shock y no hablaba con nadie, salvo para repetir una y otra vez que “lo había visto”.
Días después salió del hospital perfectamente recuperado, al menos físicamente ya que nunca volvió a ser el mismo, se convirtió en una persona asustadiza y retraída que frecuentemente se quedaba pensativo y en silencio a mitad de una conversación.
Alberto por su parte nunca se atrevió a ver lo que contenía la cinta y decidió tirarla a la basura junto a los objetos que se habían usado en la invocación. Quien sabe si algún día alguien la encontrará y podrá presenciar que fue lo que vio Pablo antes de que se apagara la última vela. Por su parte Pablo sabe que volverá a ver al Diablo el día que muera, ya que éste vendrá a reclamar su alma en persona...

¡EL JUEGO DE LAS CIEN VELAS!

ADVERTENCIA: ES RESPONSABILIDAD DE QUIEN LO HACE.

Es un antiguo juego japones, se dice que los samurais lo jugaban entre ellos como prueba de valor. Consiste en que cien personas se reunen en la noche, cada una tiene su vela. Se sientan en circulo con las velas prendidas y comienzan a contar historias de terror. 

Se deben colocar 100 velas en un circulo en la oscuridad, los participantes deben sentarse junto a las velas y cada uno cuenta una historia de fantasmas. Por cada historia que cuenten, se va apagando una vela.

Al apagarse la última vela, se supone que el portal al más allá se abre y entonces los espíritus pueden atravesarlo y los participantes comienzan a experimentar eventos paranormales, ruidos, susurros, pasos, etc.

La explicación lógica sería el ambiente de tensión y miedo que se va creando con cada una de las historias, los participantes después de escuchar todas esas historias se llenan de sugestión y esa es la razón por la cual comienzan a experimentar lo que creen que es actividad paranormal.

Pero no puedo afirmar o negar algo que yo misma no he experimentado, por lo que los invito, si se atreven, a realizar este juego y compartir sus experiencias. 

domingo, 3 de abril de 2016

¡LA NIÑA DE LAS ALMAS!

La claridad de la luna entraba por la ventana, ella estaba oculta entre la oscuridad, nadie sabia que ella estaba ahí, observando, observándote.
Sus ojos negros penetran en la habitación, ella puede sentir tu miedo, y tu su presencia, sabes que alguien te observa, que mira cada insignificante moviendo que hagas, ella esta ahí, esperando que te duermas…
Estaba durmiendo, como todos los días, tranquilamente, sin que nadie me moleste…Hasta que sentí un cosquilleo en las plantas de mis pies, los moví instintivamente, pero algo me los agarro, me sobresalte y abrí los ojos, mire hacia donde estaban y no había nada, solo había sido un mal sueño…
Al otro día, cuando estaba vistiéndome para ir al colegio, mis tobillos y toda la planta de los pies estaban rasguñados y mi cama estaba manchada de sangre, donde mis pies habían estado ¿Qué había pasado? De seguro el día anterior me había lastimado con algo sin darme cuenta, y el sueño fue porque me ardía o algo así…
El día transcurrió tranquilamente, con amigos, amigas, hasta que llego la noche. Me acosté temprano, aunque al otro día era sábado, pero estaba exhausto, me dormí 30 minutos después de que me acosté…
Otra vez sentí ese cosquilleo, no me moví, era extraño. Estaba despierto…no era un sueño, algo o alguien estaba acariciando mis pies… Eran caricias que hacían arder las plantas.
Sentí una respiración suave, luego el peso de alguien. Me levante alterado, me faltaba el aire ¿Qué había en mi habitación? ¿Qué era aquello que estaba sentada en mis extremidades inferiores?
Encendí la computadora, entre al Google y en algunos portales de internet describían situaciones similares a las mías, pero no decían como pararlo, solo que estaban aterrados; Otros, que conocían personas que decían que les sucedía eso…y que habían muerto.
“¿IBA A MORIR? No, no podía morir, todavía tenía una vida por delante, esto no podía estar sucediéndome a mi” pensé, pero si, eso me estaba sucediendo, aunque lo negara, aunque hiciera de todo, eso era real.
Tenía un plan, en la noche que seguía no iba a dormir, solo iba a fingir que dormía… iba a averiguar que era aquella cosa que estaba en mi cuarto por las noches.
Llego la hora de acostarse, yo estaba preparado, listo para ver que sucedía en esa habitación.
El miedo me corrompía el cuerpo, pero tenia que hacerlo, nadie me creería si les contaba de lo sucedido, creerían que estaría loco, o que estaba esquizofrénico.
Abrí la cama, me metí bajo las sabanas, cerré los ojos suavemente, calme mi respiración, y me concentre para no dormirme. Pasaron 2 horas y nada ¿Estaba loco, aquello me lo había imaginado? No, algo se movió al otro lado de la habitación…Sentía su presencia, era algo sobrenatural, algo que nunca había sentido, no tenia tanto miedo como había pensado, ya no.
Un susurro paso por mi cabeza diciendo “Ven conmigo, te llevare a un lugar mejor, solo cierra los ojos y no los abras… Nunca mas tendrás que volver a esta vida…Solo entrégame tu alma” la palabra alma quedo rebotando en mi cabeza.
¿Debía darle mi alma? No, esto no puede ser.
Abrí los ojos, parecía que estaban pegados, cuando logre despegar los parpados, la vi, estaba en el rincón más oscuro de mí cuarto, sentada, con las rodillas contra su rostro y rodeadas por las manos. Se escuchaba un leve sonido, al principio solo era un insignificante ruido, pero luego sé convirtió en un llanto.
Era de pelo negro, largo, pálida, con los ojos negros, como la noche, llevaba un vestido largo y blanco, sus labios eran finos y rojos como la sangre. Tenía ojeras negras, sus ojos se ponían blanco cuando subía la miraba para verme
De nuevo escuche una voz en mi mente que decía “Deja este mundo, y ven conmigo, todo será mejor…Solo dame tu alma, entrégala, ya es hora.” Me tape los oídos y empecé a gritar ‘esto es un sueño, todo es mentira, todo es mentira…’. De repente vi el recobijo donde antes había estado aquella niña, no estaba mas, en su lugar había dejado la nada, un espacio por rellenar, mire frenéticamente hacia todos lados ¿Dónde se había metido? Entre la oscuridad estaba aquella niña paranormal.
Escuche un ruido bajo mi cama por unos minutos, hasta que el ruido seso. La cama empezó a temblar, me aferre de las maderas de los costados, el tambaleo era cada vez más fuerte, no podía sostenerme fuerte. Hasta que callo al suelo, la joven, ¿donde estaba?
Agarre las sabanas y me introduje bajo ellas con los ojos cerrados de una manera que hacia doler mis parpados, quería llorar, salir de ese lugar. Pasaron 5 minutos y todo parecía estar calmo, ya no había ninguna entidad allí. Todavía permanecía con los ojos cerrados, temía abrirlos y aparecer en un lugar remotamente familiar y morir ahí. Abrí los ojos y la vi, ella estaba ahí, junto a mi sonriéndome, con esos ojos negros, esa sonrisa demoniaca, estaba bajo las sabanas, mirándome, como si fuera un juguete que desea con todo su ser. Una risa salio de su garganta, la mire fijamente, estaba pálido, casi como ella, mis ojos se llenaron de lagrimas, no podía ser ¿todo acabaría allí mismo? ¿El fin? Temía que la forma que me matara fuera dolorosa y lenta. Extendió su mano y el tacto de su mano contra mi piel hizo erizar mis bellos, estaba helada, era casi como meterse en una bañera llena de hielos. Cerré los ojos, no quería verla, me horrorizaba, su sonrisa, sus ojos, su piel pálida, todo. Sonrío nuevamente pero esta vez levanto sus manos y me agarro del mentón y pronuncio unas palabras “Quiero tu alma.” Negué, no le iba a dar mi alma, era mía, no de ella. La comisura de mis labios hizo una mueca de dolor, estaba apretando mi mentón con fuerza, clavaba sus uñas largas y sucias en mi carne, empezó a salir sangre de mi rostro.
No podía mas con esto, ¿Cómo escaparía de ella? ¿Esto me pasaría todas las noches hasta que le de mi alma? De mis ojos empezó a salir un liquido, supuse que eran lagrimas, cuando baje la vista, era sangre, de mis ojos derramaba sangre, solo pude articular unas palabras “¿Qué me estas haciendo?” Me soltó, estaba todo manchado de sangre, se tapo la cara con las manos y luego se clavo las uñas en su rostro ¿Qué hacia? Empezó a rasguñarse toda la cara con sus garras, hasta el cuello, salía sangre de su cuerpo.
“Estaré aquí hasta que me des tu alma, are tus noches de las peores, are que quieras dejar de vivir.” Susurro en mi oído. ”¿Por qué no me la robas y ya?” dije con la poca voz que tenia. “Es tu alma, tu me la debes dar” Una carcajada ahogada salio de su garganta. Se quedo quieta, sin emitir un solo ruido por unos instantes, su expresión era fría, tenía los ojos cerrados y la comisura de la boca hacían una mueca de desagrado. Trate de salir corriendo, pero no podía, no podía salir de allí, no podía controlar mi cuerpo, estaba…Paralizado. Trate de gritar, pero no salía nada de mi garganta. “¿Asustado?” la voz de la joven resonó dentro de mi cráneo…
Abrió los ojos de repente, pero estos ya no eran negros, eran blancos, no tenían pupilas, esto me aterrorizo, me empecé a desesperar, su rostro se torno cruel y hostil. Una sonrisa enmarcaba su cara.
¿Mis noches serian las peores que nunca habría soñado? No quería tener una vida como aquella, solo quería ser un chico normal.
“Solo tienes que cerrar los ojos y dormir, nunca mas despertaras, no dolerá…” una sonrisa traviesa sonó en mi cabeza, y luego la frase ‘no dolerá’ hizo eco en ella.
Cerré los ojos… Le daría lo que quería, no quería mas sufrimiento, ya no mas. Mi cuerpo callo contra el colchón de la cama, seguía sin su control, pero ya no me importaba, en pocos minutos mi alma seria de ella, ya no habría mañana, no tendría futuro…
Sentía como mi cuerpo se iba relajando. Iba dejando mi cuerpo, hasta que llegue a verlo, yo estaba flotando, y mi cuerpo estaba allí, un joven de 14 años, piel pálida, ojos azules, pelo castaño, acostado en una cama cubierta de sangre.
La expresión de la joven dejo de ser tan hostil, acomodo mi cabello, pero algo parecía extraño, devuelta…devuelta aquella sonrisa, esa sonrisa horrenda, puso sus manos en mi antiguo cuerpo se abalanzo hacia el mostrando sus dientes filosos y empezó a morder y arrancar partes de mi carne.
Trate de detenerla pero no pude, era como un fantasma. ¡ESTABA PRECESIANDO COMO DESTRUÍAN MI CUERPO Y NO PODÍA HACER NADA! Cuando por fin dejo el cuerpo, el rostro estaba deformado, la piel arrancada, mire a la criatura vil que había hecho eso, tenia una expresión de satisfacción y la cara cubierta de sangre, bajo la vista y miro su mano, ella tenia…un corazón, no era cualquier corazón, era el mío. Lo miro fijamente, sonrío levemente, rasgo su vestido, su pecho, era horrendo estaba lleno de cicatrices, puso su mano sobre el y lo abrió con sus garras, una vez abierto depositó mi corazón en su pecho. Sentí como me iba desvaneciendo, como todo iba dejando de tener tanta nítida como antes, todo había acabado…Llegaba mi fin.
Ten cuidado, nunca se sabe cuando puede aparecer.
Pagina donde encontre la historia: https://creepypastas.com/la-nina-de-las-almas-nocturnas.html

domingo, 13 de marzo de 2016

¡LA CABAÑA!

En una cabaña en las afueras de la ciudad de México, un grupo de jóvenes se fueron a celebrar con tragos,algo de comida su graduación.
Este lugar solo contaba con dos divisiones, en uno de los espacios era el gran salón, donde se llevaría a cabo la fiesta y el otro cuarto de la cabaña, era una habitación llena de literas para poder dormir luego del reventón.
Sin embargo nadie pensó que aquella noche, ese lugar fuese el elegido para que se lleve a cabo una de las peores historias de terror que un grupo de jóvenes tendrían que contar unos días después.
Sucede que una pareja de novios fue a dormir a una de las literas y una joven llamada “Lorena” se fue a dormir también pues no tenía ganas de divertirse, cuando de pronto la muchacha empezó a ser jaloneada, la pareja no se daba cuenta de lo que sucedía al otro lado del cuarto.
Hasta que Lorena empezó a ser alzada por una fuerza invisible, la cual la jaló por el cuarto, la pareja salió gritando y corriendo, todos salieron de la casa, pero al percatarse que su amiga no estaba entraron a la cabaña y la hallaron sin pulso.

domingo, 14 de febrero de 2016

¡NUNCA AYUDES A UN DESCONOCIDO!

La Segunda Guerra Mundial había acabado, pero el daño que habían causado los alemanes durante la ocupación y sobre todo durante su repliegue tras perder la Batalla de Normandía había dejado al pueblo francés en la más absoluta miseria. Con muchos de sus cultivos incendiados y sin casi ganadería, comer se había convertido en un privilegio al que sólo unos pocos podían aspirar.


En medio de este caos acceder a un trozo de carne o un huevo era casi imposible y sólo en el mercado negro se podía conseguir un alimento fresco que llevarse a la boca. Por supuesto sus desmesurados precios eran controlados por un grupo de gente sin escrúpulos que eran capaces de ver morir de hambre a sus compatriotas con tal de aumentar su fortuna. No es por eso extraño que se pagaran relojes de oro, joyas heredadas generación tras generación u obras de arte por un simple mendrugo de pan.

Monique, la protagonista de esta historia, no era ajena a la situación. Durante la ocupación se había visto obligada a “ofrecer” sus encantos femeninos a los soldados alemanes para poder comer. Por este motivo entre una multitud de gente casi famélica, por un hambre prolongada durante meses (si no años), Monique destacaba por su lozanía y por tener algún kilito de mas, algo totalmente inusual y que la hacía verse más atractiva que la mayoría de las mujeres de su edad. Monique sabía que esa era su mejor arma para seguir consiguiendo comida, pero la situación se había vuelto tan tensa que ya nadie parecía requerir sus “servicios”, preferían comer, que su compañía.

Un poco angustiada por el hambre, que por primera vez empezaba a sufrir desde que comenzó el conflicto, recorría el mercado buscando alguien a quien poder “convencer” para que le diera una pieza de fruta o un trozo de pan. Algo de carne era algo impensable ya que el único puesto que aún la despachaba tenía unos precios prohibitivos y sus distribuidores parecían inmunes a sus encantos. Mientras miraba con la boca hecha agua como fileteaban un trozo de carne para un señor que había ofrecido como pago un collar de oro un viejecito cayó casi a sus pies.

La turba de gente que se agolpaba junto al puesto de carne había empujado al anciano, quien había recibido un fuerte golpe en la cadera y parecía no poder levantarse. Tal vez la moral de Monique no fuera la más adecuada, pero sin duda la chica tenía un gran corazón y como un resorte se agachó a ayudar al señor para ayudarle a levantarse.

El viejecito aún dolorido le pidió que le ayudara a salir de allí y le guiara hasta unas escaleras que habían cerca para poder sentarse un rato.

– Muchas gracias por tu ayuda jovencita, parece que el hambre le hace olvidar a la gente el respeto por sus mayores.

– Esto es un verdadero caos – dijo Monique – no debería acercarse a ese maldito puesto de carne, las personas se vuelven como animales cuando empiezan las pujas.

– Pero si no me hubiera acercado ahora no tendría esto – dijo el anciano mostrando un paquete con aproximadamente un kilo de carne.

Los ojos de Monique se abrieron como platos, no había visto la carne tan cerca en semanas.

– ¿Cómo te llamas jovencita? – dijo el señor que esbozaba una maliciosa sonrisa mientras Monique tenía los ojos clavados en la comida.

– Monique – dijo sin apartar su mirada de la carne.

– Hagamos un trato Monique – dijo el viejo que sabía que la chica había picado su anzuelo- Si me ayudas a llevar este trozo de carne a mis hijos que viven cerca de aquí, te prometo un filete para ti sola. Al fin y al cabo un favor se paga con otro y yo casi no puedo caminar con el dolor que tengo en la cadera.

Monique que no podía salir de su asombro por tan gentil oferta sólo acertó a asentir con la cabeza mientras miraba al anciano. Este le extendió el paquete y le pidió que esperara un momento mientras escribía en un papel que metió dentro de un sobre que posteriormente cerró.

– Ya de paso aprovecho para que le entregues esta carta a mi hijo Matías – dijo el viejo quitándole importancia – si no, no se va a creer que te he prometido un trozo de carne por el encargo jeje.

Tras despedirse del señor, que aún se sujetaba la cadera con la mano en un claro síntoma de dolor, Monique se dirigió hacia la dirección indicada. Quedaba al otro lado de la plaza, cruzando el mercado, pero algo le perturbó cuando había avanzado sólo unos metros. Uno de los vendedores en el puesto de carne parecía esbozarle una sonrisa, pero no una de esas que le regalaban los hombres para ganarse sus favores, había algo perverso o malicioso en ella. Bajó la cabeza un poco asustada y como si su instinto femenino le avisara sintió que algo raro estaba pasando. Se giró para mirar al anciano pero allí ya no había nadie ¿cómo podía haberse ido tan rápido y escasos segundo antes no podía ni levantarse?.

Continuó su camino hacía la dirección marcada pero había algo en su interior que le decía que tuviera cuidado, una especie de intuición o sexto sentido que le pedía que saliera corriendo y nunca entregara esa carne. Pero como ya habíamos dicho, Monique era una chica honesta que se veía incapaz de robarle a un anciano y a pesar de su miedo, prosiguió con su encargo.

Pero algo la detuvo una vez que llegó al lugar marcado, la dirección exacta estaba en un oscuro y recóndito callejón que quedaba oculto de la mirada indiscreta de todo el que paseara por la calle principal. Ligeramente asustada por la idea de que el viejo hubiese ideado un plan para violarla. Decidió que lo mejor era no arriesgarse, así que ofreció una moneda de pequeño valor a un muchacho de la calle para que terminara el encargo.

Le esperaba en la esquina mientras observaba como el chiquillo llamaba a una sucia puerta de madera en la que se abrió una mirilla por la cual un hombre se asomó para ver quien había llamado y comprobar que no hubiera nadie más con él.

– ¿Es usted Matías? – dijo el chico- su padre le envía esta carta y este paquete de carne.

El hombre no le hizo esperar, abrió la puerta con la intención de recibir el paquete. Pero para sorpresa de Monique, que observaba todo desde la distancia, no agarró el paquete de carne, si no que sujetó fuertemente la muñeca del muchacho y de un tirón lo metió dentro de la casa cerrando la puerta con fuerza. Se comenzaron a escuchar gritos que fueron acallados en pocos segundos…

El bullicio ensordecedor de la plaza había silenciado al pequeño. Pero Monique había sido testigo de todo, así que gritando se dirigió a un par de militares que sabía que siempre vigilaban que todo estuviera en orden cuando el mercado se abría.

– ¡Por favor ayuda, acaban de secuestrar a un niño! – dijo Monique mientras tiraba del brazo de uno de los soldados guiándole hacia el lugar.

En menos de un minuto los militares se encontraban golpeando la puerta del lugar en el que había desaparecido el niño. Un fuerte alboroto se escuchó en el interior del edificio, un par de hombres vociferaban y golpeaban la puerta desde el interior, parecía que estaban colocando muebles y otros objetos pesados para evitar que se abriera con las patadas de los soldados. De repente el ruido cesó y segundos después, por una de las ventanas que habían en el tejado apareció un hombre que velozmente saltó al edificio cercano y desapareció de la vista de Monique, quien gritando avisaba a los militares que estaban escapando por arriba.


Un segundo hombre salió y los soldados advertidos por Monique le dispararon, uno de los disparos le acertó en pleno corazón y cayó rodando por el tejado hasta el vacío, golpeando el suelo con un golpe atronador a unos metros de Monique.

Tras un par de minutos, los militares se cercioraron de que nadie mas saliera por la ventana y regresaron a la puerta, que empezaron a golpear con más insistencia hasta que consiguieron abrirla lo suficiente para apartar los muebles con los que los delincuentes habían formado una barricada temporal que impedía acceder al edificio.

Cuando consiguieron entrar se quedaron estupefactos, uno de ellos tuvo que salir inmediatamente mientras vomitaba, su estómago no pudo soportar el presenciar tan macabro espectáculo.

De un gancho colgaba el niño boca abajo con la garganta degollada, un cubo debajo recogía toda la sangre. A escasos metros había una mesa que parecía usarse para separar la carne del hueso y donde se podían ver restos humanos como pies, manos y una cabeza. Junto a unos cuchillos ensangrentados habían varios montones de carne humana que ya estaba lista para ser empaquetada.

Mientras, Monique, ajena al matadero humano que habían visto los militares se acercó al hombre abatido por los disparos, al mirarle más de cerca le reconoció como uno de los hombre que despachaban carne en el mercado. Pero lo que más le llamó la atención fue que de uno de sus bolsillos asomaba el sobre que le había entregado el anciano. La mujer se agachó y tras recogerlo decidió abrirlo, en su interior encontró escrito lo siguiente:

“Esta es la última que os envío hoy, las ventas van mejor que nunca”

Por supuesto cuando los soldados fueron al puesto de carne ya no quedaba nadie allí, seguramente el hombre huido había conseguido avisarles...

domingo, 7 de febrero de 2016

miércoles, 3 de febrero de 2016

¡AMIGAS POR SIEMPRE!

Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era muy tímida y callada.
Cierto día, Sara le propuso a Alicia:

- ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre?

- ¿Qué?

- Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de nosotras dos, irá a avisar a la otra.

- Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas.

Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas. Pasaron los años. Alicia había terminado sus estudios de derecho, tenía un buen trabajo, una casa preciosa, un marido maravilloso y un hijo igual de angelical. Hacía mucho que no veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto. Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un camión invadía su carril e impactaba con su coche.

Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó el timbre de la casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir la puerta.

Al asomarse y ver aquella mujer que estaba en el porche, abrió la boca, totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida. Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza, estaba su antigua amiga Sara.

- ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida.

- ¡Cuánto tiempo sin vernos!

Sara no se movió de donde estaba.

- He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo.

Alicia se quedó sin habla. - Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. 

Acto seguido, desapareció.
Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el corte que se hizo años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida al suelo. Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño. Encendió el televisor para desayunar, lo que vio la dejó helada: la noche anterior, a las 3 de la madrugada, había ocurrido un accidente de tráfico: un camión había chocado contra un auto, y la conductora  había fallecido en el acto. A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre.

Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico. Allí no hizo más que empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama. Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos que provenía de la habitación de Alicia.

Al entrar en el cuarto vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con sangre: "AMIGAS POR SIEMPRE".