Mostrando entradas con la etiqueta DIABOLICO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DIABOLICO. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de enero de 2016

¡LAS MARIONETAS MACABRAS!

Hace algunas décadas, en la ciudad mexicana de Celaya en Guanajuato se gestó una leyenda que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de los habitantes de la ciudad.


Se trata de un caso que involucra a un titiritero y a sus marionetas macabras.
Él se encontraba manipulando un títere que hacía el papel del juez en esta representación, él relata que sintió cómo una extraña energía parecía venir de aquel muñeco. Se comenzó a fijar un poco más en el detalle de aquel muñeco y en ese momento, este títere comenzó a girar su cabeza. Nadie lo notó más que él. Al momento que los ojos del títere se clavaron en los suyos, se quedó quieto, congelado, la gente no entendía qué pasaba. Se suspendió la escena y esa fue la última función que dio.
Él sabía que había algo realmente maligno sobre aquellos muñecos y por eso no volvió a dar funciones. La gente nunca más lo volvió a ver, el espectáculo se cerró para siempre. Nunca quiso dar detalles, pero poco a poco sintió la confianza de ir contando lo sucedido. Luego el titiritero enterró las marionetas que fueron descubiertas. Poco tiempo antes de su muerte, el hombre le contó a una amiga suya dónde había enterrado sus títeres.
En 1992 apareció la caja con 30 muñecos que fueron acondicionados y llevados a la casa de Antonio.
Esa noche, me acuerdo que era un fin de semana, mi madre me dijo: tus amigos hicieron mucho ruido ayer por la noche. Y yo le dije: ayer no vino nadie, yo me dormí muy temprano. Ella insistió: pero yo escuché los ruidos. Y yo le aseguré: ahí no hay nada más que la caja con los títeres. De inmediato mi madre me dijo que los sacara, que ella no los quería en la casa.
Sin embargo, Antonio no hizo caso....
Entonces le pedí a mi abuela para dejar los títeres en su biblioteca bajo llave. Me acuerdo muy bien que los dejé en un librero alto, nadie más tenía la llave, solo yo. Al día siguiente me di cuenta que alguien había volteado el librero, todos los libros estaban tirados, pero las cajas de los títeres estaban perfectamente paradas.
Cuando un titiritero pasa tanto tiempo con sus muñecos les transmite energía y vida. Es muy probable que por eso tuvieran una carga energética que los hacía moverse...

martes, 12 de enero de 2016

¡LA HISTORIA DE ROBERT EL MUÑECO DIABOLICO!

La leyenda cuenta que en el año 1896, Robert Eugene Otto, un pequeño niño que vivía junto a sus padres en una casa de la localidad de Key West, Florida, Estados Unidos, recibió un regalo que le hizo una criada de la servidumbre: un muñeco de tres pies de altura, relleno con paja, cosido con alambre y vestido con un traje blanco de marinero. El niño, a quien sus padres llamaban simplemente “Gene”, bautizó de inmediato al muñeco con su propio nombre, Robert.
Lo que el pequeño niño y sus padres no sabían era que el personal de la servidumbre, criados negros traídos de la isla de las Bahamas, eran practicantes de vudú y magia negra, cosa habitual en algunas comunidades caribeñas, y que el muñeco no era tan inocente como aparentaba. Como sea que fuere, desde el primer momento el niño se encariñó en demasía con el muñeco. Hablaba con él y procuraba no separarse de él en ningún momento...
Pero los padres de Gene, que pensaban que Robert era una especie de amigo imaginario, comenzaron a preocuparse cuando comenzaron a escuchar a su hijo hablando con alguien más, mientras se encontraba encerrado solo en su habitación, como si alguien más aparte de él se encontrara en su pieza. Al mismo tiempo, los vecinos afirmaban que cuando la familia Otto salía de la casa, veían al muñeco asomándose por las ventanas de la casa, como si el juguete hubiera comenzado a moverse por sí solo. Para empeorar las cosas, el niño comenzó a experimentar atroces pesadillas al tiempo que les contaba a sus padres que Robert había comenzado a moverse por cuenta propia. En una ocasión, mientras el niño dormía, se escuchó un estruendo en su habitación. Cuando sus padres fueron a verlo encontraron la mayoría de los muebles volcados y al muñeco tirado al pie de la cama. Cuando le preguntaron a su hijo por qué había hecho eso, éste les respondió llorando: “No fui yo, fue Robert”.
Sospechando que algo extraño pasaba con el muñeco, los padres del niño decidieron sacar el juguete de la pieza del niño y dejarlo tirado en un rincón del ático de la casa. No quisieron botarlo, pues su hijo se había encariñado demasiado con él. Con el paso del tiempo, Robert quedó arrumbado en ese lugar, cubriéndose de polvo.
Años más tarde, muertos los padres de Gene, éste, convertido en un pintor, recibió como herencia la casa donde había pasado su infancia, así que decidió mudarse a su nuevo hogar en compañía de su flamante esposa. Quería aprovechar el amplio espacio de su antigua vivienda para poder pintar sin problemas y, sobre todo, darle un adecuado uso al bello mirador de la casa, una bella torre de madera de tres pisos.
No pasó mucho tiempo cuando Gene descubrió en el ático a Robert, su olvidado compañero de juegos. De inmediato lo rescató del polvo y lo instaló en el mirador. A partir de ese momento, el estrecho vínculo que había entre el otrora niño y su muñeco volvió a hacerse presente, lo que provocó un clima extraño y ominoso en la casa...