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sábado, 30 de julio de 2016

¡LA MUJER SIN CORAZÓN!

Cuenta la leyenda que hace algún tiempo, en un pueblecito de España, cuyo nombre se ha decidido olvidar, sucedió un evento terrible, capaz de asustar a más de uno.
Existía un feliz matrimonio, que se amaba como ningún otro, de aquella unión, nació una niña, que conforme crecía, desarrollaba un amor enfermizo hacia su padre y un odio desmedido por su propia madre. Constantemente le decía a su padre que quería casarse con él, y que deseaba la muerte de su madre para poder ser felices para siempre. La reacción del hombre era de enojo por supuesto, no quería pensar en una situación similar. Pero aquello no tardó mucho en cumplirse.
Durante el funeral, el pobre hombre se hacía pedazos del dolor, mientras la niña trataba a toda costa de esconder una sonrisa diabólica, que a duras penas contenía, pues sus sueños estaban convirtiéndose en realidad, parecía haber hecho un pacto con el señor de las tinieblas, ¿Cómo es posible tanta maldad en una niña tan pequeña?.
Al pasar de los días, el hombre se sumía en una profunda depresión, pero no podía evitar notar que su pequeña mostraba total entereza ante el hecho, animándolo en todo momento. Sin saber que en realidad el buen ánimo de su hija se debía a saber que su madre ya no estaba.
Una tarde la niña salió al parque con sus amigas, y su padre le encargó un corazón de cerdo para la cena. Pero cuando terminó de jugar la carnicería estaba cerrada, así que tubo la macabra idea de profanar la tumba de su madre y arrancarle el corazón… así tampoco dudo en comerlo durante la cena junto a su padre.
Cuando se encontraba en su cama, la niña empezó a escuchar un susurro, una tenue y familiar voz, parecía ir adentrándose en la casa, hasta en punto en que la niña alcanzó a escuchar: -Hija, ¡devuélveme el corazón que me has robado!- junto a esta frase las escaleras crujían, unos pasos se aproximaban a la entrada… la perilla giraba lentamente, hasta que la puerta se abrió, el espectro de la madre entró en la habitación, extendiendo su dedo acusador hasta el corazón de la pequeña, que junto a un último suspiro de horror, dejó de latir… murió de puro pavor.
Desde entonces se ha visto vagar al espíritu de “La Mujer sin Corazón”,algunos dice que atacando niñas para saciar su sed de venganza, otros dicen que simplemente llora por el amor perdido…y así seguirá por toda una eternidad....

¡EL CHARRO Y LA PERTERA!

En cierta localidad a la parte norte del pais solía cabalgar un misterioso charro que se aparecía repentinamente a los habitantes. Una noche allí llegó un charro a solicitar los servicios de una partera y la llevó a su jacal, donde la partera asistió a su mujer hasta que parió. El charro regresó al lugar y le pago con varias monedas de oro, pero le advirtió que guardara en secreto el parto o se moriría. Indignada y asustada por la advertencia la partera entró a su hogar y espero a que se retirara el charro. Como no escucho las pisadas de su caballo pensó que seguía fuera de su casa y se asomó a la ventana para descubrir asombrada que no había nadie.
Ella estuvo confundida y recelosa durante varios días por la advertencia y la silenciosa desaparición del charro. Durante varias semanas estuvo absorta en sus pensamientos, y miraba extrañada a sus conocidos. Cierto día le platicó todo lo sucedido a una vecina quien le aconsejó no contárselo a nadie más y dejar las monedas en la iglesia, así lo hizo la partera. Sin embargo, a la mañana siguiente la partera amaneció muerta, pero con el aspecto de seguir durmiendo y algunos rumoraron que escucharon cabalgar al charro cerca de ahí. Se cumplió la advertencia de aquel charro, aquellas monedas desaparecieron y se rumoró que el charro regresó a recogerlas...

domingo, 3 de abril de 2016

¡EL PUENTE DEL CLERIGO!

En 1649, vivió el sacerdote Don Juan de Nava, quien cuidaba a su sobrina Doña Margarita Jáuregui ya en edad núbil.
Don Duarte Zarraza, caballero portugués de buena presencia, conoció a Doña Margarita en una fiesta virreinal y la cortejó hasta hacerse novios. Don Juan investigó la vida de ese caballero y descubrió que tenía una vida disipada, también deudas y se separó de dos mujeres dejando bastardos. Así que le prohibió a su sobrina seguir el noviazgo, pero hizo caso omiso para tener un romance furtivo. Al caballero portugués también le prohibió lo mismo ni acercarse a la casa ni al puente cercano.
Como el sacerdote siempre se opuso al romance, Don Duarte tuvo deseos de matarlo. Una noche Don Duarte fue a casa de su amada para convencerla de escapar a Puebla de los Ángeles donde se casarían, pero repentinamente vio a Don Juan caminando por el puente. Don Duarte, ya iracundo, llegó al puente, discutió y le clavó su puñal al sacerdote en la cabeza, aquel cayó muerto y lo tiró al agua. Don Duarte se ocultó, porque muchos sabían de la oposición del sacerdote, y después se refugió en Veracruz por casi un año.
Pasado ese tiempo, regresó por Doña Margarita y una noche caminó por aquel puente hacia su casa... no se sabe que le sucedió, pero a la mañana siguiente amaneció muerto con mueca de terror y estrangulado por un esqueleto sucio vestido con sotana hecha jirones que tenía clavado en el cráneo el mismo que el le habia clavado al opositor de su amor. Tiempo después debido a esa leyenda, al puente y a la calle que después se formó se le llamó La Calle del Puente del Clérigo, y después se renombró a 7a. y 8a. de Allende.

¡LA HACIENDA MALDITA DE MÉXICO!


La hacienda maldita se ubica en el interior de México donde la leyenda afirma que se halla la entrada al infierno y que el mismo Satanás suele visitarla cada cierto tiempo. Existen dos versiones sobre el tema: una de ellas afirma que se trata de la maldición de una pareja de brujos cuya hija fue ultrajada por el dueño de la hacienda en tanto que la otra es más increíble.
El dueño de la finca trataba muy mal a sus empleados y ni siquiera les pagaba el sueldo por lo que se produjo una revuelta que terminó cuando los trabajadores lincharon al propietario hasta causarle la muerte. Eso creyeron todos hasta que observaron con sorpresa que entre sus pantalones salía una cola gruesa como la del mismo diablo….
Sea cual sea la historia, quien ingresa allí oye ruidos y murmullos infernales así como la tremenda sensación de ser observado y perseguido. En ese sitio también se realizaron rituales satánicos por lo que los vecinos del sector debían custodiar la entrada al cementerio para evitar el robo de cadáveres para la realización de tan macabros ritos.
En la hacienda hay una leyenda en ingles que le da la bienvenida a Lucifer y una estrella de 5 picos, síntoma inequívoco del satanismo realizado en ese sitio.

¡EL CARRO DE LA MUERTE!

Cuenta la leyenda que el carro de la muerte no era popular únicamente en Guatemala, sino en muchos países más. Esta se trataba de un carro que aparecía durante las noches y anunciaba la muerte de alguna persona. También cuentan que se parqueaba frente a las casas y se llevaba al fallecido. A continuación un relato de un encuentro con el carro de la muerte en Guatemala:

 Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su casa en la ciudad. Ya casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje muy cerca, lo que era muy normal en aquella época, pero este sonido era diferente, sintió mucho temor. Corrió y decidió esconderse en el parque, detrás de los árboles.



 El sonido del carruaje se escuchaba cada vez más cerca, pero a la vez daba la impresión de que nunca llegaba y la espera se hacía interminable. Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el frío que sintió y recordó lo ocurrido la noche anterior y en ese momento pensó que temerle a un carruaje había sido algo absurdo. Se levantó y fue a su casa. Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo ocurrido, así que decidió contárselo a un amigo.

 Al escucharlo el amigo también le compartió lo que contaba la gente al respecto. “Dicen que por las noches se escuchaba a un carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría, era conocido como El Carruaje de la Muerte”. Al finalizar el relato añadió: “Posiblemente todo esto es un invento de la gente, no hay que hacer caso”. Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche, al carruaje y así confirmar si los rumores eran ciertos.

 Se encontraban en parque bajo la noche fría y solitaria cuando comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje. Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. Y en efecto, se trataba de un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente de negro. Igual que la primera vez, el carruaje tardaba en llegar hasta donde ellos se encontraban.

 Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observo fijamente y ambos hombres se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío y desde entonces, tanto Mario como su amigo, se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.

domingo, 13 de marzo de 2016

¡EL COLUMPIO DEL DIABLO!

En la frontera de Hidalgo con Querétaro se encuentra el municipio de Tecozautla, conocido por sus buenas cosechas de nopal, guayaba y aguacate. Con una tranquila vida rural poco llega a saberse de este Ayuntamiento a menos que sucesos extraordinarios como en que relata esta leyenda sucedan.
Cuenta la gente del lugar que a nadie le gusta salir por las noches, ya que de camino a Zimapán es inevitable encontrarse con dos peñas entre las que hay un pequeño llano, un lugar marcado por los seres malignos. Pues en punto de la media noche, se escuchan los funestos quejidos de un hombre que pareciera estar agonizando.
Se dice que esta historia fue verificada, por un par de compadres que un día transitaban por aquel lugar. Esa noche escucharon algo, movidos por la curiosidad, los compadres se dirigieron al lugar de donde venían los gritos pero conforme pasaban los segundos su sentir se volvió en terror pues lo que oían eran quejidos de alguien que sufría un dolor insoportable.
Al llegar hasta el llano se encontraron con una escena sorprendente y aterradora, un hombre se columpiaba en una cuerda que estaba sostenida de la punta de las dos peñas, su rostro era tan pálido como si la poca piel que tenía en él se hubiese fundido con el hueso y no dejaba de gritar. Provocó en las personas un terrible miedo que los heló hasta los huesos y erizó sus cabellos.
Paralizados no daban crédito a lo que sucedía, de pronto  una luz rojiza e intensa rodeo al hombre que se mantenía columpiándose, prendiéndolo en llamas entre las cuales se distinguía un ser que abrazaba al desdichado, hasta que se volvió cenizas.
Mudos ante el hecho, con los dientes apretados, y los cabellos de punta salieron despavoridos de aquel lugar, pero cuando lo hicieron fueron sorprendidos por la muerte por haber presenciado un encuentro con el Diablo al que no los habían invitado.
Dicen que aquel hombre que se mecía en el llano era un hacendado de la región que un día vendió su alma al Diablo por riquezas y que esa noche el mismo Diablo vino por su alma que durante mucho tiempo anduvo en pena en el mundo de los vivos. Desde aquel día los lugareños llaman al lugar El columpio del Diablo.

domingo, 14 de febrero de 2016

¡LA MUJER GORDA! (LEYENDA)

Tomábamos unas copas en el living del Chueco Álvarez, que acababa de divorciarse de su mujer. Afuera, la noche era fresca y apacible; no obstante, a la hora de la cena se vio perturbada por un extraño ruido metálico proveniente desde la calle. Los perros vecinos de inmediato comenzaron a ladrar, y el Gordo Ahumada se apresuró a levantarse del sillón para echar un vistazo a través de la ventana.


-¿Y eso?- preguntó, escudriñando con insistencia la oscuridad del exterior.

El Chueco hizo un vago gesto de fastidio.

-Es una loca. Todos los días, a esta hora, pasa por aquí.

-¿Y ese ruido de latas?

-La loca anda en una silla de ruedas, porque es muy gorda y apenas puede moverse- explicó a desgano el Chueco-.

Alguien, o quizás ella misma, ató unas latas a la silla, y las arrastra por toda la calle, produciendo ese ruido infernal. Nosotros ya estamos acostumbrados, de hecho a veces ni lo escuchamos, pero es evidente que los perros no piensan de la misma manera. Y en cuanto a verla…- señaló al Gordo Ahumada, quien, tozudamente, seguía tratando de ver algo a través de los vidrios del ventanal- …No lo aconsejo. Es un espectáculo muy desagradable de ver. De verdad.

-Pues yo quiero verla- porfió el Gordo, haciéndose pantalla con ambas manos para que el reflejo de la lámpara del living no lo molestara.

-Y yo también- no pude menos que decir.

-Les advierto…- insistió el Chueco, algo intranquilo.

Pero ya era tarde, porque en ese momento, bajo la luz de la farola de la esquina, pudimos verla por primera vez. Atravesaba la calle muy lentamente, montada en una silla de ruedas de aspecto maltrecho. Las latas, atadas a la silla con cordeles de nylon, la seguían como una estela entrechocándose entre sí y tintineando. Sin embargo, esta imagen, que ya de por sí era patética y representaba gran parte de la desgracia humana, distaba mucho de ser lo peor. Lo peor era la mujer misma. Además de tener un aspecto totalmente desaseado, como si no se hubiese bañado ni cambiado la ropa en años, su cuerpo era deforme. No gordo, sino deforme. Su estómago, que parecía una bolsa de arpillera colmada de cosas inimaginables, se extendía por delante de la mujer y terminaba descansando sobre sus mismas rodillas, casi como un repugnante perrito faldero. Los brazos, rollizos pero al mismo tiempo de aspecto fuertes debido al constante ejercicio, estaban surcados por venas azuladas y negruzcas, al igual que su cuello y gran parte de su rostro. Y además, la mujer susurraba. Hablaba en forma constante, en un murmullo ininteligible, como si en realidad estuviese cantando en voz baja. Cuando le señalé el descubrimiento al Chueco, éste asintió y desvió, incómodo, la vista hacia su LED de 42 pulgadas.

-Está cantando, sí. Es una canción de cuna- abrió otra cerveza, que sacó de la cubeta con hielo dispuesta sobre la mesita ratona, y se la tomó de un largo y espasmódico trago-. Quienes conocen su historia, dicen que quedó así desde la muerte de su bebé. El chico nació con problemas cardíacos, y murió a las pocas horas. La mujer no pudo soportar el dolor, y enloqueció. Su marido la internó en una clinica psiquiatrica, pero es obvio que, o bien la mujer escapó, o algún médico insensible le dio el alta y la dejó ir- señaló con la lata de cerveza hacia la ventana, como si aún pudiera verla-. Así que ahora la tenemos ahí afuera. Pasando por aquí todos los días, quién sabe hacia qué destino. Y volviendo rabiosos, de paso, a todos los perros del vecindario.

-Pobre mujer, me da lástima- comentó el Gordo, sacudiendo la cabeza-. ¿Vive por acá?

-No lo creo- dijo el Chueco, con la mirada vidriosa-. ¿Por qué? ¿Pensás ayudarla?

-Sólo preguntaba- respondió el Gordo, a la defensiva.

-Mejor sigamos viendo el partido- sugirió el Chueco, ya de malhumor.

Y le hicimos caso, porque el tema se había vuelto incómodo con rapidez. Y no volvimos a hablar de la mujer en mucho, mucho tiempo. Tal vez fueron años. Yo casi la había olvidado cuando el Chueco la volvió a mencionar. Estaba borracho cuando lo hizo, y sus ojos estaban empañados por un velo de angustia o miedo. Acababa de divorciarse de su segunda mujer, y supusimos que ese era el motivo de su expresión de desdicha. Pero la historia que tenía para contarnos era totalmente inesperada:

-¿Se acuerdan de aquella loca en silla de ruedas?- comenzó, trastabillando con sus palabras. No espero a que nosotros le respondiéramos-. Claro que se acuerdan, ¿verdad? Es difícil olvidarla, una vez que se la mira por primera vez. Son esas personas que uno desearía no conocer jamás. Sé que está mal decirlo, pero es así. La locura… la locura es la peor aberración que conoce el ser humano. Hay algo que es aterrador, y al mismo tiempo repulsivamente fascinante, en ella. Y yo, cada día de mi vida, la veía pasar por mi ventana, arrastrando aquellas malditas latas…

-¿Qué pasó, Chueco?- dijimos casi al unísono.

El Chueco volvió a tomar un sorbo de su copa (en ese entonces había cambiado la cerveza por el whisky, evolución que se debía, sin dudas, a su próspera y pujante situación económica), luego lanzó algo parecido a una risa de hiena, que nos heló la sangre.

-¿Qué pasó? Pues que murió. Eso pasó. Un coche la atropelló, a menos de dos cuadras de mi casa. Y yo… yo que nunca me meto en lo que no me importa… esa vez quise ser solidario. Quise hacer algo que está fuera de mi forma de ser. Y fue el peor error de mi vida…

-¿Por qué? ¿Acaso el espectáculo era muy cruento? ¿O sufrió mucho?

El Chueco negó con la cabeza, sin dejar de exhibir una curiosa y ladeada sonrisa de amargura.

-Cuando llegué ya estaba muerta. Eran las dos de la tarde, quizás dos y media, y a esa hora no pasaba un alma por la calle. El conductor que la atropelló salió huyendo del lugar; yo apenas pude ver un coche de color rojo doblando por la siguiente esquina. Jeremía Escobar, un viejo vecino, estaba al lado mío, y creo que fue una suerte que estuviera ahí, porque de lo contrario… bien, creo que hubiese dudado hasta de mi cordura- el Chueco se pasó una mano por los ojos humedecidos y luego siguió el relato, mirando hacia un lugar indefinido de su jardín-. La mujer, por el impacto, había sido despedida de la silla. Creo que era una silla adaptada, porque nadie de su corpulencia hubiese podido entrar en una silla de ruedas común y corriente. Su cuerpo había quedado en posición fetal, y la cabeza… bueno, la cabeza se había estrellado contra el cordón de la vereda. Su cráneo se había abierto como una nuez…

-Jesús bendito- murmuró el Gordo, dejando su cerveza a un lado.

-Eso no fue lo peor. Es decir, he visto cosas feas, y también tuve la desgracia de presenciar muchos accidentes. Pero esa mujer… Con el viejo Jeremía nos acercamos y le controlamos el pulso, pero era evidente que estaba muerta. El viejo sacó un celular de su bata (desde que se jubiló en una empresa automotriz, el viejo anda siempre en una bata azul) y llamó a la ambulancia, mientras yo, sin poder hacer otra cosa, me dedicaba a examinar a la mujer fallecida. Sus ojos estaban llenos de tierra, y de alguna manera se veían muy tristes... ¡Cuánto sufrimiento, cuánta locura había ahí!... Me retiré unos pasos, tal vez superado por la situación, y creo que ahí fue cuando comencé a darme cuenta. El viejo Jeremía terminó de hablar por teléfono y se acercó. Nos miramos… ¿Alguna vez sintieron una conexión psíquica con alguien? ¿Una especie de electricidad, una sintonía en común que hace que las palabras sobren? Bien, porque eso fue lo que en ese jodido instante sentí con el viejo. Había algo en esa mujer que estaba mal. Terriblemente mal. La suya no era una gordura común y corriente, Dios bendito, sino algo que en cierta forma me hacía acordar otra cosa… Y entonces fue cuando la mujer se movió. Estaba muerta, tanto el viejo como yo sabíamos que lo estaba, pero de todas maneras lo hizo.

El Chueco de repente abandonó su sillón y comenzó a pasearse por la habitación. El Gordo me miró de reojo y levantó una ceja, pero yo evité devolverle la mirada.

-La mujer muerta se movió… mejor dicho, su estómago.

-Oh, no- murmuré, casi sin darme cuenta. No sabía si quería seguir escuchando el relato. No era una historia propicia para contarla en una despreocupada reunión de amigos. Pero el Chueco había comenzado a hablar, y sabía que sería imposible pararlo.

-Yo había quedado petrificado, pero el viejo Jeremía tuvo un atisbo de reacción. Se arrodilló frente a la mujer y le habló. Creo que aún quería convencerse de que seguía viva… porque esa era la explicación más racional de todas. Pero no, bastaba echar un vistazo al cráneo de la mujer, con el cerebro derramándose sobre la alcantarilla como cera derretida, para darse cuenta de que no era así. Y entonces el estómago de la mujer se movió otra vez. El vecino, poniéndose pálido de golpe, se incorporó y se dio vuelta hacia mí. “Chueco, creo que esta mujer está embarazada”, dijo, poniendo en palabras lo que hasta ese momento no queríamos expresar. “Estás loco”, le dije, a pesar de que había llegado a la misma conclusión. “Esta mujer tiene sesenta años, es imposible que…” Pero no pude seguir hablando, porque fue entonces cuando ocurrió. El estómago de la mujer se removió una vez más… y la piel se rasgó. La sangre de inmediato oscureció su vestido amarillento. Y algo, un bulto… comenzó a brotar debajo de la tela. Juro que fue así. Se movía trazando círculos. Cuando el Viejo se acercó y retiró el vestido, vimos una mano asomándose por la barriga abierta de la mujer. Eso fue suficiente para ambos. Sin decir una palabra más, nos alejamos del lugar. Yo me encerré en mi casa, hasta creo que trabé las puertas y todo. Pero aún así, cuando minutos después la ambulancia llegó, no pude evitar mirar por la ventana. 


Para ese entonces había algunos curiosos en el lugar, aunque no se atrevían a acercarse demasiado, porque el espectáculo era demasiado turbador. Vi que los enfermeros bajaban de la ambulancia con una camilla, y uno de ellos se arrodillaba frente a la mujer. Fue aquel momento donde lanzaron exclamaciones de asombro. El médico que los acompañaba abrió el vientre de la mujer allí mismo, quizás pensando que salvarían a la criatura… y entonces lo sacaron.

-¿Al bebé? ¿De verdad una mujer tan vieja estaba embarazada?

-Estaba embarazada, sí, pero no era un bebé. Era un hombre adulto. Con vellos en el pubis y todo.

Creo que murió allí mismo, retorciéndose sobre el asfalto, bajo la mirada horrorizada de los transeúntes y de los médicos- tomó lo que quedaba de su copa y nos miró. Debió notar nuestra perplejidad, porque volvió a señalar hacia la ventana como si aquel monstruoso hombre-bebé aún siguiera tendido sobre la calle-. ¿Acaso no lo entienden? La mujer, luego de perder su primer bebé, volvió a embarazarse. Y decidió no despegarse de él nunca más. En todos los sentidos posibles. No volvería a perder otro bebé mientras ella estuviera viva. Lo llevaría en su vientre y lo protegería… el tiempo que fuera necesario- suspiró y agregó, con voz mucho más serena:- Creo que, por primera vez en mi vida, me alegré de no tener hijos. Y nunca los tendré. Las mujeres se ponen incomprensibles y locas cuando hay un crío de por medio. Esto que les conté, es el mejor ejemplo de todos. Claro que hay otros…

Con el Gordo volvimos a intercambiar una mirada. Porque el Chueco, tal vez sin darse cuenta, acababa de informarnos el motivo por el cual se había divorciado de sus dos anteriores mujeres.

-Bueno, es una historia… un tanto rara- dije al cabo de un momento, cortando un silencio de muerte-. Es decir, eso del bebé-hombre… me llama la atención que no haya salido en ningún periódico.

-Es lo que vi. No pido que me crean. Sólo les conté lo que vi.

Se estaba poniendo de malhumor, por lo que el Gordo se apresuró a proponer un brindis:
-Por las mujeres. Por todas las mujeres buenas que hay en el mundo.

-¡Salud!- dijimos a desgano.

Curiosamente, fue la última reunión que hicimos. Después de esa noche el grupo se disolvió y cada uno siguió su camino. Lo último que supe del Chueco fue que salía con una maestra de secundaria: la mujer, por lo que escuché, era diez años mayor que él, y las posibilidades de embarazo eran, por lo tanto, casi nulas....

viernes, 12 de febrero de 2016

¡LA PAGINA DEL DIABLO!

Había escuchado mucho sobre aquella mítica página. Un sitio dedicado por completo a las artes demoniacas, donde podían verse posesiones, invocaciones, sesiones en tiempo real, el paso de distintos demonios a nuestro plano existencia, y por si fuera poco, se encontraban también todas las instrucciones precisas de cómo hacerlo ellos mismos, en la comodidad de su hogar. Además, había un apartado por demás exagerado, en el cual se hacía un pacto online con el Diablo.
Lo extraño de todo esto, es que todas las personas que solían hablar de ello, no tenían ni la mínima idea de la dirección web de sitio, por lo que muchos pensaban que no era más que un cuento como muchos otros, una simple leyenda urbana que tenía más datos descabellados que ciertos. Sin embargo, la voluntad de Daniel por dar con aquella página era muy fuerte, y bien dicen que: “el que busca encuentra”, después de un mes de investigación y de surfear los sitios más extraños que puedan hallarse por la red.
En una simple y llana ventana emergente, apareció casi por sí solo, como si tuvieran que cumplirse ciertos requisitos de navegación y basándose en estos hábitos, se obtuviera una invitación para entrar.
Para desbloquear el acceso había una pregunta y advertencia sencilla: “Entrar a este sitio, implica entregarte al Diablo…¿estás de acuerdo?, pero no había botones para elegir si o no. En su lugar, la mente del tipo era invadida por un bombardeo de imágenes en las cuales, obtenía una gota de sangre de su cuerpo y la ponía en la pantalla.
Entonces así lo hizo…y aquellos terribles gritos de dolor, angustia y miedo invadieron su habitación, cientos de videos se reproducían al mismo tiempo, mostrando grotescas escenas de almas torturadas por distintos demonios, gente realizando extraños rituales y demás. Tan solo pasaron unos segundos, y para él ya había sido suficiente, con lo que vio no podría dormir el resto de sus días.
La ventana no tenía ninguna “X” para cerrarse, detener el proceso no sirvió de mucho… apagar la computadora y desconectarla, tampoco dio resultado, aquellas aberraciones seguían mostrándose, pasando por un momento de estática, en el cual se materializó un ser humanoide desprovisto de piel y empezó a salir de la pantalla. Por la posición que el chico mantenía, fácilmente pudo haberlo tomado del cuello y llevarlo consigo, pero en lugar de eso; el demonio fue saliendo lentamente, mostrando su macabra sonrisa llena de filosos dientes, saboreándose del muchacho.
Le hacía saber su horrible futuro solo con gestos, y dejaba que el aire se impregnara con el miedo de Daniel, quien habiéndose entregado al Diablo desde su inicio, había pasado a formar parte del elenco, como otros cientos de curiosos cuyos videos servían para atraer a nuevos miembros....

miércoles, 3 de febrero de 2016

¡LA MANSION WINCHESTER! (LEYENDA)

Luego de que Oliver se estableciera como un acaudalado hombre que fabricaba rifles, decidió heredarle a su hijo su fortuna, con la esperanza de que éste no sólo mantuviera las buenas finanzas, sino que poco a poco ayudará a incrementar la riqueza familiar.
William (el primogénito de Oliver) se casó y en 1866 nació su pequeña hija, quien desafortunadamente murió luego de apenas mes y medio de existencia en este mundo. Si a eso le sumamos que William falleció poco tiempo después a causa de un severo cuadro de tuberculosis, la viuda quedó en un estado total de shock, pues las dos personas que tanto había amado, ya no estarían nunca más a su lado.
Era tanta la depresión de la señora Winchester, que empezó a frecuentar sitios de mala muerte en donde se entrevistaba con brujas y videntes, quienes supuesta mente hacían contacto con el más allá para qué la mujer encontrar respuestas.
Luego la viuda se entrevistó con una adivina, quien le dijo que la causa de todos sus males era provocada por los entes que habían perecido a causa de los rifles de su suegro durante las constantes batallas.
También le dijo que la única manera en la que podría librarse de la maldición era que empezara lo más pronto posible a construir una gran casa de reposo para ella y para los fantasmas que continuaban penando.
– Otra cosa que no debes dejar de considerar es que una vez que inicies la construcción de tu nuevo hogar, no puedes dejar de construir, pues si lo haces las entidades malignas podrán volver al plano de los humanos y te atormentarán hasta que mueras, dijo la vidente.
Sara (así se llamaba la mujer) se mudó a otro estado y buscó afanosa mente una propiedad que pudiera empezar a remodelar tan pronto como le fuera posible. Halló una granja en la casa principal contaba con ocho cuartos.
En menos de lo que canta un gallo, la señora contrató a gente especializada en remo delaciones y siguió haciéndole ajustes a la casa por más de tres décadas y media de manera ininterrumpida.
Era tanto el miedo que sentía con respecto a las entidades funestas que podían atacarla hizo que en varias partes de la edificación predominará el número trece. Quienes han recorrido la mansión Winchester, no tienen temores ya que la construcción es bastante irregular ya que hay pasillos que no llevan a ningún lado o muros que tienen puertas, pero no hay ninguna habitación que los conecte....

domingo, 31 de enero de 2016

¡EL LLANTO DEL NO NACIDO!

Existe una leyenda de puebla sobre un suceso paranormal ocurrido  en la calle 11 Norte-Sur y la calle 10 poniente a eso de las 2 de la mañana había una joven de unos 25 años, rubia y muy bella, esta muchacha caminaba por la calle llorando mientras se disponía a parar un taxi, paró a uno que venía a poca velocidad, se subió en el asiento delantero y comenzó a llorar sin indicarle al conductor hacia donde quería ir. Por su parte el chofer arrancó y siguió derecho un tramo mientras le preguntaba a la chica hacia donde iba o si podía ayudarla en algo, la muchacha solo respondió que siga derecho, que ella pagaba y que no se preocupe. Esta situación continuó, el hombre siguió insistiendo hasta que la chica le dijo que si quería saber que le pasaba que detenga el auto.

 El chofer apagó el motor para escuchar a la joven que le contó que había perdido su embarazo hacia muy poco, que luego de hacerlo el padre del bebe que se había marchado decidió volver para hacerse cargo, al conocer lo de la operación se volvió a marchar esta vez para siempre. Luego le dijo que lo peor era que desde ese día podía oír el llanto del no nacido, atormentándola a donde fuera, en ese momento se escuchó en el asiento de atrás un llanto de bebe muy fuerte, luego se escuchó en la parte de adelante cerca de la caja de cambios, la mujer comenzó a gritar tapándose los oídos, salió corriendo del auto y detrás de ella se escuchaba el llanto del bebé persiguiéndola....

miércoles, 20 de enero de 2016

¡LAS GEMELAS! (LEYENDA)

Una feliz familia vivía en un rumbo muy cercano a una transitada carretera, debido a esto la joven madre las acompañaba diariamente al colegio y caminaban las tres tomadas de la mano, teniendo especial cuidado al toparse con la mencionada carretera, las pequeñas hasta el momento no tenían permiso de cruzar solas.
Uno de tantos días la madre recibió en su celular una llamada urgente del trabajo la cual tuvo que atender, le exigían su presencia de inmediato, por lo cual se vio en la necesidad de dejar que las gemelas continuaran el camino solas.
Con mucho pesar despidió a las niñas, dando indicaciones para no se soltarse de la mano y tener mucho cuidado al cruzar. Las dos pequeñas siguieron las instrucciones de su madre, miraron a ambos lados de la carretera, y al ver que estaba libre cruzaron.
Apenas se giraba la madre para cambiar de rumbo, cuando se escuchó un golpe muy fuerte a sus espaldas, volteó de inmediato para ver con terror que sus hijas estaban debajo de un camión, fueron atropelladas perdiendo la vida en al instante.
El pesar duró mucho tiempo, pero transcurridos cuatros años, la madre dio a luz de nuevo gemelas, estas era muy parecidas a sus fallecidas hermanas, lo cual le hacía tener presente aquel fatal accidente. Esta vez tenía una terrible obsesión por su cuidado y no les permitía estar cerca de ningún peligro, en especial aquella temida carretera.
Pero no podía estar detrás de ellas las 24 horas, y un día, se vieron muy cercanas al peligroso lugar, decididas a cruzar vieron hacia los dos lados, no había ningún auto, con un paso en el asfalto, fueron tomadas del hombro bruscamente por su madre, quien lloraba desconsoladamente, diciendo No crucen- a lo cual recibió una respuesta inesperada de las dos pequeñas: 
No pensábamos cruzar, ya nos atropellaron una vez, no volverá a suceder…

martes, 19 de enero de 2016

¡LA MUJER TOXICA!

Cuenta la leyenda que una mujer fue llevada de emergencia al hospital, ella sufría cáncer y se estaba muriendo. Las enfermeras trataron de sacarle una prueba sanguínea cuando gases tóxicos emanaron de la sangre de la mujer. A los pocos minutos, las enfermeras que trataban de buscar el por qué de esto se empezaron a quejar de dolores de cabeza, algunas perdieron la conciencia. Unas de ellas al despertar se dieron cuenta de que no tenían control sobre el movimiento de sus miembros. Por lo menos, 23 personas del equipo de emergencias sufrió algún síntoma al estar en contacto con la mujer. Los investigadores han tratado de encontrarle a esto una explicación. Se dice que una mala combinación de químicos se creó por accidente a causa de medicinas y medicamentos tópicos que eran usados para calmar las molestias de la paciente enferma.

Esta leyenda fue real ocurriendo el 19 de febrero de 1994 en el Hospital General del sur de California, en Riverside. La paciente era Gloria Ramírez, quien falleció a los 31 años de edad...

lunes, 18 de enero de 2016

¡LA MATLAZIHUA! (LEYENDA)

Pero ¿Quién es la Matlazihua? Algunos dicen que es un ser mitológico, otros dicen que es una hermosa mujer, quizá podría ser solo un alma en pena que busca quien le diga que… ya no pertenece más a este mundo terrenal...
Lo cierto es que al sentarte y escuchar el acostumbrado ¡Se lo llevó la Matlazihua! Solo es parte del lenguaje popular oaxaqueño y hoy es un dicho que ha traspasado la línea del tiempo.
Resulta que en épocas pasadas, si un charro o un catrín oaxaqueño desaparecía de su casa y sin dejar rastro por unos tres días, la consecuencia natural era de haber sido hallado después en algún matorral o había sido arrojado al fondo de algún barranco, todo ello era obra de la Matlazihua...
Mujer que enreda era el significado de la mujer en dialecto zapoteco, se trataba de una atractiva dama, vestida de blanco, de larga cabellera y hermoso rostro. Siempre a media noche se escuchaba su caminar en las calles empedradas y solitarias de pueblos como Mihuatlán o Santa Maria Sola de Vega. En su andar, atraía de manera hechizante a cualquier hombre que se le atravesara en su camino para arrastrarlo a la perdición....
Según la creencia en el siglo pasado, cuando el alumbrado de las calles aún se obtenía con velas de cebo, en la Ciudad de Oaxaca había un General quien se había ido de parranda con unos amigos y estos se acompañaban de esos músicos callejeros que andan en todos los moles. El grupo de eufóricos borrachos caminaban zigzagueantes y alegres por el llano de Guadalupe, hoy Paseo Juárez. Cuando de pronto… apareció ella.
Se trataba de una hermosa mujer, delgada, vestida de blanco con un rebozo negro y el pelo suelto. Ante la mirada de todos, ella hizo una irresistible señal al militar, que bien era reconocido por no tenerle miedo al enemigo en épocas de la Intervención Francesa ¿Cómo iba a rechazar hacerle caso a la bella dama? Seguido de sus encantos, el general desapareció tras seguir a la mujer y alejándose ante los ojos de todos como si fuera arrastrado por la imagen...
Al momento, todos corrieron dispersándose por todas partes: ¡La Matlazihua! ¡La Matlazihua! ¡Se lo llevó la Matlazihua! Gritaban al mismo tiempo que arrancaban la partida dejando sus sarapes, guitarras y botellas. Seguramente hasta la borrachera se les olvidó mientras huían y se perdían en la oscuridad de las calles.
Dicen por ahí que días después, el General fue encontrado hecho una desgracia, bajo el puente en donde corre el rio de Jalatlaco, cercano al panteón. Su infortunio dicen que fue por una golpiza de algunas personas quienes habían sido cómplices de aquella hermosa pero falsa visión.
Algunas lenguas afirman que la Matlazihua era una mujer real de aquella época, que ciertamente cautivaba a los hombres con su belleza, se los llevaba y los seducía; pero en medio de las caricias los despojaba de sus pertenencias como su salario o una que otra joya.
Lo cierto es que padres conservadores, tías solteronas y madres angustiadas, ordenaban a todos los varones resguardarse en casa antes del toque de oración, Así para cuando aparecía el sereno, el encargado de vigilar las calles y regular el alumbrado público con las velas de cebo, todos debían estar en casa ya que alguna bella imagen podría reaparecer...

sábado, 16 de enero de 2016

¡EL MUERTO QUE REGRESO! (LEYENDA)

Solo el infinito amor entre dos personas, puede explicarnos uno de los más legendarios acontecimientos en la población de Mier - Tamaulipas, considerada de los lugares más antiguos de la entidad, ala orilla del Río Grande, -actualmente Río Bravo-, fundada por el colonizador don José de Escandón en 1753. A ese lugar también se le conocía como Paso del Cántaro¸ seguramente porque había depósitos donde los lugareños podían abastecerse de agua cristalina para el consumo doméstico de pobladores y misioneros religiosos del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacatecas que en 1770 estaban a cargo de la evangelización de 101 indígenas conocidos como “Garzas”, quienes años más adelante se convirtieron en arrendatarios de tierras de cultivo o dedicadas a la ganadería, pues en esta región siempre ha sido muy próspera esa actividad. 

A lo largo de su historia, Mier ha sido testigo de importantes acontecimientos bélicos, desde la época de la independencia hasta la Revolución Mexicana, siendo en esta última etapa cuando se desarrolla la leyenda producto de la lucha armada a principios del siglo XX, un 24 de abril de 1913 cuando las huestes constitucionalistas tomaron la ciudad, resultando muerto Enrique del Villar, jefe de la aduana y otros personajes, entre ellos Manuel Barrera fusilado en el cementerio municipal, mientras el teniente Espiridión Salazar quien tenía al mando la tropa del Décimo Cuerpo Rural salió huyendo rumbo a Roma, Texas. 


Al respecto, cuentan que su viuda Martha Hinojosa Rodríguez el día anterior a la ejecución de su marido, soñó que éste se le apareció para sostener una charla sentimental con ella, prometiéndole que como se habían jurado amor eterno y alguno de los dos faltara, el sobreviviente vendría por su pareja para descansar eternamente unidos en el más allá...

 
Al ser fusilado Don Manuel fue el primero en fallecer, por lo que aquella noche prometió a su cónyuge que a los tres meses regresaría por ella para reanudar su amor en el cielo. 
Y así fue, cumplido el plazo, una mañana muy temprano los sirvientes fueron a llevarle el desayuno a su patrona y cual no sería la sorpresa que al acercarse a la cama donde aparentemente permanecía dormida, la encontraron sin señales de vida. Como testimonio de su amor eterno, en la mesita de noche descubrieron una nota escrita con pluma de ave que decía: ¡Espérame en el cielo corazón! 

¡LAS BOLAS DE FUEGO! (LEYENDA)

México es un lugar lleno de mitos, historias y fabulosas leyendas de terror, desgraciadamente, con el paso del tiempo estos maravillosos relatos han llegado a convertirse para muchos, en un recuerdo inútil que no sirve más que para abandonarse en un rincón.
Pero no debemos pasar por alto que esto es una parte importante de nuestra cultura, de nuestra esencia, por eso, hoy rescataremos desde la época colonial la ¡LEYENDA DE LAS BOLAS DE FUEGO! 
Y recordaremos como en aquellos tiempos, la gente tenía la creencia de que los brujos podían convertirse en cualquier animal durante las noches de luna llena, y surcar los cielos semejando inmensos círculos ardientes.
Para lograr la transformación, los hechiceros realizaban rituales por cuatro noches seguidas, y una vez logrado su cometido, se metían en las chozas para chupar la sangre de los más pequeños. Las personas se daban cuenta de su cercanía, porque las bolas de fuego resplandecían y su tétrico brillo se colaba por las rendijas de las humildes casas, llenando a todos de espanto y teniendo como único alivio encomendarse al Señor.
Pues estas famosas esferas malignas aterraron en los tiempos mencionados a todos los pobladores de la región de Tlatempa, Puebla. Tanto era el temor, que al caer la noche las buenas gentes se recogían en sus casas, se santiguaban una y otra vez, encomendándose a todos los santos de su devoción, tratando así de proteger a sus hijos de aquel maleficio. Pero no había forma de detener a estos practicantes de las artes oscuras, penetraban en las casas sin dificultad para llevarse alguna víctima, que luego ofrecían como sacrificio al mismo Diablo...
Como si este mal fuera poco, no había persona ajena a este territorio que creyera en sus relatos, calificaban de inventos todas esas brujas, y cualquier otra clase de seres infernales que los habitantes de Tlatempa quisieran dar a conocer.
Fueron atormentados mucho tiempo por aquellas bolas de fuego y no recibieron ayuda alguna, su procedencia sigue siendo un misterio, pues así como un día aparecieron, igual se fueron y todos continuaron con sus vidas, tratando de superar la pérdida de sus hijos...

¡LAS BRUJAS!

Juan y Marco eran dos hermanos que trabajaban cuidando ganado a la gente que vivía en la hacienda de Peñuelas, hoy, construcción derruida por el paso del tiempo y la mano del hombre.

— Tú no quieres creer, pero si la gente cuenta es que algo de cierto deben tener las malditas historias. Nosotros nunca hemos vivido una a pesar de que andamos por el monte cuando ya anocheció, pero yo no dudo ni tantito qué el diablo y la maldad existen.

— Eh, ¿Escuchaste eso? ¡Hey! ¿Quién anda ahí? Habla o sacó la fusca.

— Mejor corremos Juan.

— No, mejor lo hacemos correr a él o a lo que sea eso. (Sonido de disparo).

— ¡Canijo! Casi me das.

— ¡Caray don Pedrito! Que susto nos sacó, ¿Pues qué anda haciendo tan tarde por aquí?

— Voy a llevar estos costales de fréjol, se me hizo tarde en Peñuelas.

— Oiga Don, ¿Y no le da miedo cruzar usted solo el campo tan noche?

— Pues sí, pero ya que le hago. Más ahora con los cuentos que se traen en el pueblo de las brujas.

— ¿Cuáles brujas?

— Ande ya Don Pedrito, siga su camino, déjese de esos cuentos que se le va a hacer más tarde todavía.

Se cuenta que esa noche aquel viejo campesino montado a lomos de su burro atravesaba el monte. Estaba todo obscuro, hacía mucho frio. De pronto el burro comenzó a rebuznar y a correr inquieto, y acabó por tirar al suelo a su amo. El campesino asustado corrió por el monte sin parar tratando de encontrar al animal, hasta que vio un resplandor entre los árboles y oyó unas voces como cánticos allá a lo lejos....

— ¡Dios Santo! ¡Sí que es cierto lo que dicen!

Se acercó al lugar de donde provenía esa luz y pudo escuchar perfectamente voces de mujeres que cantaban, reían y hablaban de manera extraña. Escondido entre las ramas pudo contemplar como en aquel claro del monte numerosas mujeres mayores vestidas con túnicas negras y pintadas de manera extraña corrían alrededor de una gran fogata, levantando y bajando las manos, gritando y cantando extraños ritos satánicos. ¡Eran brujas!

De pronto oyó un rebuznar y vio como una de aquellas mujeres decapitaba a su burro. La bruja clavó la cabeza del animal en una lanza y danzaba alrededor del fuego con ella pasando la lanza a las demás mientras la sangre se deslizaba por el filo y era absorbida por las hambrientas bocas de las brujas. Después de semejante acción las brujas se sentaron en 12 piedras que estaban dispuestas en círculo alrededor de una piedra central, la de la bruja mayor.

— ¡Dios Santo! ¡Mi burro! ¡Esas brujas mataron a mi burro! ¡Yo mejor me voy de aquí!
Asustado echó a correr monte abajo queriendo llegar al pueblo pero antes de cumplir con su objetivo alcanzó a Juan y a Marco, y al pasar junto a ellos cayó al suelo desplomado por el esfuerzo.

— ¡Don Pedrito! ¿Qué tiene, qué le pasa?

— ¡Las vi! ¡Las vi! ¡Vi a las brujas, mataron a mi burro! ¡Eran ellas, no entren al monte, no entren!

Los hombres acudieron a socorrerle y lo recostaron en la maleza mientras el hombre no dejaba de hablar de lo que había visto. Pasados unos segundos el campesino murió. Cuando clareo el día algunos hombres llegaron al claro del monte pero solo encontraron un montón de piedras junto a manchas de lo que parecía ser sangre. A partir de entonces y hasta la fecha la gente intenta evitar ir por ese lugar al cruzar el monte...

miércoles, 13 de enero de 2016

¡LA MUÑECA DE PORCELANA! (HISTORIA)

Hace ya unos cuantos años, una niña como tantas otras niñas de 8 años recibió una muñeca de regalo por parte de su abuela. Realmente el regalo cayó bien en una primera instancia, de hecho, la pequeña se pasaba horas y horas jugando con esta llamativa muñeca de porcelana. 
El problema surgía cuando la noche caía, ya que la cara de este juguete en medio de las tenues luces nocturnas presentaba una imagen un tanto misteriosa.
La niña, como solución a este problema, decidió guardar la muñeca en un armario durante las noches para evitar todo inconveniente. A pesar de esto, la pequeña seguía sintiendo una incomodidad extraña, como sintiéndose observada todo el tiempo.
Las noches transcurrían y la incomodidad aumentaba cada vez más, a tal punto que durante una noche de pi jamada con sus pequeñas amigas, la niña sentía esta presencia que la acosaba desde dentro del armario. Ante esto, rogó a su madre por deshacerse del objeto y así poder al menos volver a dormir en paz.
La madre hizo caso a la petición de la niña, arrojando la muñeca a la basura y alejando el problema para siempre, o al menos esto es lo que pensaron. 
Los días transcurrían y la tranquilidad parecía haber vuelto al hogar, la niña se encontraba jugando en el patio trasero de la casa cuando una presencia la dejó totalmente perpleja, la muñeca se encontraba sentada en frente a ella con una siniestra mirada clavada en sus ojos.
La niña se estremeció a más no poder, se alejó de la muñeca y alerto a sus padres de la presencia de esta misteriosa muñeca. Ante esto, los padres junto a la niña destruyeron totalmente juguete, bañando sus partes en agua bendita y arrojándolas a la basura nuevamente.
Al parecer esta acción tuvo resultados satisfactorios, ya que la niña desde entonces ha podido jugar tranquilamente...

¡LA MUÑECA DE PORCELANA!

Erika: Mira estas muñecas las traje de casa de mi abuela, la verdad es que ella las quería 
mucho y al morir no había quien las siguiera cuidando, así que decidí quedarme con ellas.

Erika había invitado a su amiga Paola a pasar la noche con ella, aprovechando que sus padres habían salido. 

Ella le contaba a su amiga como esas extrañas muñecas de porcelana habían pertenecido a su abuela durante muchos años y como en vida había sido su más grande tesoro.

Paola: oye no te ofendas, pero esas muñecas están de dar miedo, su cara, su sonrisa, no sé hay algo en  ellas que no me gusta.

Erika: Huuuy en la noche te van a venir a jalar de los pies.

Paola: ¡¡No hagas eso!! Me espantaste, ya viste ya rompí una de las muñecas, con el golpe le corte la cabeza.

Erika: Jajaja como le tienes miedo a esto, mira, las voy a guardar en el closet bajo llave, para que puedas dormir tranquila y mañana temprano reparamos la que se rompió, total no creo que sea mucho problema pegarle la cabeza ¿No? ahora solo falta que aparezca mi abuelita y te pide que se la pagues.

Esa noche, Erika guardo bajo llave en el closet las muñecas de porcelana de su abuela, entrada la madrugada, cosas raras comenzaron a suceder.

Paola: ¿Erika, Erika, escuchas eso?

Erika: ¿Qué? Ay, no sé, debe de ser algún ratón.

Paola: no sé, mejor prende la luz, el ruido viene dentro del closet.

Ambas niñas: ¡¡AAAAHHH AAAHHH AAAHHH!!

La sorpresa fue terrible, al encender la luz las muñecas de porcelana estaban fuera, tiradas en el piso como si alguien las hubiese  sacado de ese lugar.

Paola: yo mejor me largo de aquí.

Erika: calma, espera.

Paola: esto es cosa del diablo.

Erika: no Paola espera.

Paola corrió hacia las escaleras para descender a la planta baja y salir corriendo de esa casa.

Paola: ¡¡¡AAAHHH AAAHHH AAAHHH!!!

Erika: Paola ¡¡CUIDADO!!

Sin darse cuenta y por el miedo con el que corría, Paola tropezó por uno de los escalones y cayó rodando por la escalera, al caer al piso su cabeza tronó al romperse los huesos del cuello. 

Erika se acercó lentamente y miro con profundo terror la causa del tropiezo de su amiga, en el escalón se encontraba la muñeca de porcelana sin cabeza, que su amiga había roto esa misma noche, y a lo lejos por el pasillo que conduce al patio trasero se escuchaba una risa macabra, al parecer era la risa de su abuela que parecía haber venido a cobrar venganza por lo que habían hecho a sus consentidas muñecas...

Y ustedes ¿que tan seguros estan que las muñecas que estan adornando en su casa siempre estan en el mismo lugar donde las dejan la noche anterior?