domingo, 3 de abril de 2016

¡LA NIÑA DE LAS ALMAS!

La claridad de la luna entraba por la ventana, ella estaba oculta entre la oscuridad, nadie sabia que ella estaba ahí, observando, observándote.
Sus ojos negros penetran en la habitación, ella puede sentir tu miedo, y tu su presencia, sabes que alguien te observa, que mira cada insignificante moviendo que hagas, ella esta ahí, esperando que te duermas…
Estaba durmiendo, como todos los días, tranquilamente, sin que nadie me moleste…Hasta que sentí un cosquilleo en las plantas de mis pies, los moví instintivamente, pero algo me los agarro, me sobresalte y abrí los ojos, mire hacia donde estaban y no había nada, solo había sido un mal sueño…
Al otro día, cuando estaba vistiéndome para ir al colegio, mis tobillos y toda la planta de los pies estaban rasguñados y mi cama estaba manchada de sangre, donde mis pies habían estado ¿Qué había pasado? De seguro el día anterior me había lastimado con algo sin darme cuenta, y el sueño fue porque me ardía o algo así…
El día transcurrió tranquilamente, con amigos, amigas, hasta que llego la noche. Me acosté temprano, aunque al otro día era sábado, pero estaba exhausto, me dormí 30 minutos después de que me acosté…
Otra vez sentí ese cosquilleo, no me moví, era extraño. Estaba despierto…no era un sueño, algo o alguien estaba acariciando mis pies… Eran caricias que hacían arder las plantas.
Sentí una respiración suave, luego el peso de alguien. Me levante alterado, me faltaba el aire ¿Qué había en mi habitación? ¿Qué era aquello que estaba sentada en mis extremidades inferiores?
Encendí la computadora, entre al Google y en algunos portales de internet describían situaciones similares a las mías, pero no decían como pararlo, solo que estaban aterrados; Otros, que conocían personas que decían que les sucedía eso…y que habían muerto.
“¿IBA A MORIR? No, no podía morir, todavía tenía una vida por delante, esto no podía estar sucediéndome a mi” pensé, pero si, eso me estaba sucediendo, aunque lo negara, aunque hiciera de todo, eso era real.
Tenía un plan, en la noche que seguía no iba a dormir, solo iba a fingir que dormía… iba a averiguar que era aquella cosa que estaba en mi cuarto por las noches.
Llego la hora de acostarse, yo estaba preparado, listo para ver que sucedía en esa habitación.
El miedo me corrompía el cuerpo, pero tenia que hacerlo, nadie me creería si les contaba de lo sucedido, creerían que estaría loco, o que estaba esquizofrénico.
Abrí la cama, me metí bajo las sabanas, cerré los ojos suavemente, calme mi respiración, y me concentre para no dormirme. Pasaron 2 horas y nada ¿Estaba loco, aquello me lo había imaginado? No, algo se movió al otro lado de la habitación…Sentía su presencia, era algo sobrenatural, algo que nunca había sentido, no tenia tanto miedo como había pensado, ya no.
Un susurro paso por mi cabeza diciendo “Ven conmigo, te llevare a un lugar mejor, solo cierra los ojos y no los abras… Nunca mas tendrás que volver a esta vida…Solo entrégame tu alma” la palabra alma quedo rebotando en mi cabeza.
¿Debía darle mi alma? No, esto no puede ser.
Abrí los ojos, parecía que estaban pegados, cuando logre despegar los parpados, la vi, estaba en el rincón más oscuro de mí cuarto, sentada, con las rodillas contra su rostro y rodeadas por las manos. Se escuchaba un leve sonido, al principio solo era un insignificante ruido, pero luego sé convirtió en un llanto.
Era de pelo negro, largo, pálida, con los ojos negros, como la noche, llevaba un vestido largo y blanco, sus labios eran finos y rojos como la sangre. Tenía ojeras negras, sus ojos se ponían blanco cuando subía la miraba para verme
De nuevo escuche una voz en mi mente que decía “Deja este mundo, y ven conmigo, todo será mejor…Solo dame tu alma, entrégala, ya es hora.” Me tape los oídos y empecé a gritar ‘esto es un sueño, todo es mentira, todo es mentira…’. De repente vi el recobijo donde antes había estado aquella niña, no estaba mas, en su lugar había dejado la nada, un espacio por rellenar, mire frenéticamente hacia todos lados ¿Dónde se había metido? Entre la oscuridad estaba aquella niña paranormal.
Escuche un ruido bajo mi cama por unos minutos, hasta que el ruido seso. La cama empezó a temblar, me aferre de las maderas de los costados, el tambaleo era cada vez más fuerte, no podía sostenerme fuerte. Hasta que callo al suelo, la joven, ¿donde estaba?
Agarre las sabanas y me introduje bajo ellas con los ojos cerrados de una manera que hacia doler mis parpados, quería llorar, salir de ese lugar. Pasaron 5 minutos y todo parecía estar calmo, ya no había ninguna entidad allí. Todavía permanecía con los ojos cerrados, temía abrirlos y aparecer en un lugar remotamente familiar y morir ahí. Abrí los ojos y la vi, ella estaba ahí, junto a mi sonriéndome, con esos ojos negros, esa sonrisa demoniaca, estaba bajo las sabanas, mirándome, como si fuera un juguete que desea con todo su ser. Una risa salio de su garganta, la mire fijamente, estaba pálido, casi como ella, mis ojos se llenaron de lagrimas, no podía ser ¿todo acabaría allí mismo? ¿El fin? Temía que la forma que me matara fuera dolorosa y lenta. Extendió su mano y el tacto de su mano contra mi piel hizo erizar mis bellos, estaba helada, era casi como meterse en una bañera llena de hielos. Cerré los ojos, no quería verla, me horrorizaba, su sonrisa, sus ojos, su piel pálida, todo. Sonrío nuevamente pero esta vez levanto sus manos y me agarro del mentón y pronuncio unas palabras “Quiero tu alma.” Negué, no le iba a dar mi alma, era mía, no de ella. La comisura de mis labios hizo una mueca de dolor, estaba apretando mi mentón con fuerza, clavaba sus uñas largas y sucias en mi carne, empezó a salir sangre de mi rostro.
No podía mas con esto, ¿Cómo escaparía de ella? ¿Esto me pasaría todas las noches hasta que le de mi alma? De mis ojos empezó a salir un liquido, supuse que eran lagrimas, cuando baje la vista, era sangre, de mis ojos derramaba sangre, solo pude articular unas palabras “¿Qué me estas haciendo?” Me soltó, estaba todo manchado de sangre, se tapo la cara con las manos y luego se clavo las uñas en su rostro ¿Qué hacia? Empezó a rasguñarse toda la cara con sus garras, hasta el cuello, salía sangre de su cuerpo.
“Estaré aquí hasta que me des tu alma, are tus noches de las peores, are que quieras dejar de vivir.” Susurro en mi oído. ”¿Por qué no me la robas y ya?” dije con la poca voz que tenia. “Es tu alma, tu me la debes dar” Una carcajada ahogada salio de su garganta. Se quedo quieta, sin emitir un solo ruido por unos instantes, su expresión era fría, tenía los ojos cerrados y la comisura de la boca hacían una mueca de desagrado. Trate de salir corriendo, pero no podía, no podía salir de allí, no podía controlar mi cuerpo, estaba…Paralizado. Trate de gritar, pero no salía nada de mi garganta. “¿Asustado?” la voz de la joven resonó dentro de mi cráneo…
Abrió los ojos de repente, pero estos ya no eran negros, eran blancos, no tenían pupilas, esto me aterrorizo, me empecé a desesperar, su rostro se torno cruel y hostil. Una sonrisa enmarcaba su cara.
¿Mis noches serian las peores que nunca habría soñado? No quería tener una vida como aquella, solo quería ser un chico normal.
“Solo tienes que cerrar los ojos y dormir, nunca mas despertaras, no dolerá…” una sonrisa traviesa sonó en mi cabeza, y luego la frase ‘no dolerá’ hizo eco en ella.
Cerré los ojos… Le daría lo que quería, no quería mas sufrimiento, ya no mas. Mi cuerpo callo contra el colchón de la cama, seguía sin su control, pero ya no me importaba, en pocos minutos mi alma seria de ella, ya no habría mañana, no tendría futuro…
Sentía como mi cuerpo se iba relajando. Iba dejando mi cuerpo, hasta que llegue a verlo, yo estaba flotando, y mi cuerpo estaba allí, un joven de 14 años, piel pálida, ojos azules, pelo castaño, acostado en una cama cubierta de sangre.
La expresión de la joven dejo de ser tan hostil, acomodo mi cabello, pero algo parecía extraño, devuelta…devuelta aquella sonrisa, esa sonrisa horrenda, puso sus manos en mi antiguo cuerpo se abalanzo hacia el mostrando sus dientes filosos y empezó a morder y arrancar partes de mi carne.
Trate de detenerla pero no pude, era como un fantasma. ¡ESTABA PRECESIANDO COMO DESTRUÍAN MI CUERPO Y NO PODÍA HACER NADA! Cuando por fin dejo el cuerpo, el rostro estaba deformado, la piel arrancada, mire a la criatura vil que había hecho eso, tenia una expresión de satisfacción y la cara cubierta de sangre, bajo la vista y miro su mano, ella tenia…un corazón, no era cualquier corazón, era el mío. Lo miro fijamente, sonrío levemente, rasgo su vestido, su pecho, era horrendo estaba lleno de cicatrices, puso su mano sobre el y lo abrió con sus garras, una vez abierto depositó mi corazón en su pecho. Sentí como me iba desvaneciendo, como todo iba dejando de tener tanta nítida como antes, todo había acabado…Llegaba mi fin.
Ten cuidado, nunca se sabe cuando puede aparecer.
Pagina donde encontre la historia: https://creepypastas.com/la-nina-de-las-almas-nocturnas.html

¡EL PUENTE DEL CLERIGO!

En 1649, vivió el sacerdote Don Juan de Nava, quien cuidaba a su sobrina Doña Margarita Jáuregui ya en edad núbil.
Don Duarte Zarraza, caballero portugués de buena presencia, conoció a Doña Margarita en una fiesta virreinal y la cortejó hasta hacerse novios. Don Juan investigó la vida de ese caballero y descubrió que tenía una vida disipada, también deudas y se separó de dos mujeres dejando bastardos. Así que le prohibió a su sobrina seguir el noviazgo, pero hizo caso omiso para tener un romance furtivo. Al caballero portugués también le prohibió lo mismo ni acercarse a la casa ni al puente cercano.
Como el sacerdote siempre se opuso al romance, Don Duarte tuvo deseos de matarlo. Una noche Don Duarte fue a casa de su amada para convencerla de escapar a Puebla de los Ángeles donde se casarían, pero repentinamente vio a Don Juan caminando por el puente. Don Duarte, ya iracundo, llegó al puente, discutió y le clavó su puñal al sacerdote en la cabeza, aquel cayó muerto y lo tiró al agua. Don Duarte se ocultó, porque muchos sabían de la oposición del sacerdote, y después se refugió en Veracruz por casi un año.
Pasado ese tiempo, regresó por Doña Margarita y una noche caminó por aquel puente hacia su casa... no se sabe que le sucedió, pero a la mañana siguiente amaneció muerto con mueca de terror y estrangulado por un esqueleto sucio vestido con sotana hecha jirones que tenía clavado en el cráneo el mismo que el le habia clavado al opositor de su amor. Tiempo después debido a esa leyenda, al puente y a la calle que después se formó se le llamó La Calle del Puente del Clérigo, y después se renombró a 7a. y 8a. de Allende.

¡LA HACIENDA MALDITA DE MÉXICO!


La hacienda maldita se ubica en el interior de México donde la leyenda afirma que se halla la entrada al infierno y que el mismo Satanás suele visitarla cada cierto tiempo. Existen dos versiones sobre el tema: una de ellas afirma que se trata de la maldición de una pareja de brujos cuya hija fue ultrajada por el dueño de la hacienda en tanto que la otra es más increíble.
El dueño de la finca trataba muy mal a sus empleados y ni siquiera les pagaba el sueldo por lo que se produjo una revuelta que terminó cuando los trabajadores lincharon al propietario hasta causarle la muerte. Eso creyeron todos hasta que observaron con sorpresa que entre sus pantalones salía una cola gruesa como la del mismo diablo….
Sea cual sea la historia, quien ingresa allí oye ruidos y murmullos infernales así como la tremenda sensación de ser observado y perseguido. En ese sitio también se realizaron rituales satánicos por lo que los vecinos del sector debían custodiar la entrada al cementerio para evitar el robo de cadáveres para la realización de tan macabros ritos.
En la hacienda hay una leyenda en ingles que le da la bienvenida a Lucifer y una estrella de 5 picos, síntoma inequívoco del satanismo realizado en ese sitio.

¡EL CARRO DE LA MUERTE!

Cuenta la leyenda que el carro de la muerte no era popular únicamente en Guatemala, sino en muchos países más. Esta se trataba de un carro que aparecía durante las noches y anunciaba la muerte de alguna persona. También cuentan que se parqueaba frente a las casas y se llevaba al fallecido. A continuación un relato de un encuentro con el carro de la muerte en Guatemala:

 Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su casa en la ciudad. Ya casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje muy cerca, lo que era muy normal en aquella época, pero este sonido era diferente, sintió mucho temor. Corrió y decidió esconderse en el parque, detrás de los árboles.



 El sonido del carruaje se escuchaba cada vez más cerca, pero a la vez daba la impresión de que nunca llegaba y la espera se hacía interminable. Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el frío que sintió y recordó lo ocurrido la noche anterior y en ese momento pensó que temerle a un carruaje había sido algo absurdo. Se levantó y fue a su casa. Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo ocurrido, así que decidió contárselo a un amigo.

 Al escucharlo el amigo también le compartió lo que contaba la gente al respecto. “Dicen que por las noches se escuchaba a un carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría, era conocido como El Carruaje de la Muerte”. Al finalizar el relato añadió: “Posiblemente todo esto es un invento de la gente, no hay que hacer caso”. Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche, al carruaje y así confirmar si los rumores eran ciertos.

 Se encontraban en parque bajo la noche fría y solitaria cuando comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje. Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. Y en efecto, se trataba de un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente de negro. Igual que la primera vez, el carruaje tardaba en llegar hasta donde ellos se encontraban.

 Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observo fijamente y ambos hombres se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío y desde entonces, tanto Mario como su amigo, se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.

domingo, 13 de marzo de 2016

¡LAS MONEDAS DE ORO!

Esta es una leyenda típica de Córdoba que se escucha en todas las zonas de la ciudad. Se cuenta sobre una antigua casa del centro de la ciudad que se dice está encantada y que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio. Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, era un corredor largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado. Al final del pasillo podía verse a un pequeño niño levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo.
La niña no podía creerlo, lo que vio relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro. Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido. Decidieron que no dirían nada a nadie. Después de aquel hecho, todas las noches la niña, que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las guardaba en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejar ninguna.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear estaba a punto apagarse, así que la criada le dijo a la niña que saliera del hueco. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. La criada quiso sujetarla, pero no le fue posible, con desesperación le insistía que saliera ahí, que dejara la moneda atrás, pues ya tenían suficientes, pero la niña no atendió y la vela dejo de iluminar. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro. La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo.
Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo – Por favor… socorro… sáquenme de aquí -. 
Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta…

¡EL COLUMPIO DEL DIABLO!

En la frontera de Hidalgo con Querétaro se encuentra el municipio de Tecozautla, conocido por sus buenas cosechas de nopal, guayaba y aguacate. Con una tranquila vida rural poco llega a saberse de este Ayuntamiento a menos que sucesos extraordinarios como en que relata esta leyenda sucedan.
Cuenta la gente del lugar que a nadie le gusta salir por las noches, ya que de camino a Zimapán es inevitable encontrarse con dos peñas entre las que hay un pequeño llano, un lugar marcado por los seres malignos. Pues en punto de la media noche, se escuchan los funestos quejidos de un hombre que pareciera estar agonizando.
Se dice que esta historia fue verificada, por un par de compadres que un día transitaban por aquel lugar. Esa noche escucharon algo, movidos por la curiosidad, los compadres se dirigieron al lugar de donde venían los gritos pero conforme pasaban los segundos su sentir se volvió en terror pues lo que oían eran quejidos de alguien que sufría un dolor insoportable.
Al llegar hasta el llano se encontraron con una escena sorprendente y aterradora, un hombre se columpiaba en una cuerda que estaba sostenida de la punta de las dos peñas, su rostro era tan pálido como si la poca piel que tenía en él se hubiese fundido con el hueso y no dejaba de gritar. Provocó en las personas un terrible miedo que los heló hasta los huesos y erizó sus cabellos.
Paralizados no daban crédito a lo que sucedía, de pronto  una luz rojiza e intensa rodeo al hombre que se mantenía columpiándose, prendiéndolo en llamas entre las cuales se distinguía un ser que abrazaba al desdichado, hasta que se volvió cenizas.
Mudos ante el hecho, con los dientes apretados, y los cabellos de punta salieron despavoridos de aquel lugar, pero cuando lo hicieron fueron sorprendidos por la muerte por haber presenciado un encuentro con el Diablo al que no los habían invitado.
Dicen que aquel hombre que se mecía en el llano era un hacendado de la región que un día vendió su alma al Diablo por riquezas y que esa noche el mismo Diablo vino por su alma que durante mucho tiempo anduvo en pena en el mundo de los vivos. Desde aquel día los lugareños llaman al lugar El columpio del Diablo.

¡LA CABAÑA!

En una cabaña en las afueras de la ciudad de México, un grupo de jóvenes se fueron a celebrar con tragos,algo de comida su graduación.
Este lugar solo contaba con dos divisiones, en uno de los espacios era el gran salón, donde se llevaría a cabo la fiesta y el otro cuarto de la cabaña, era una habitación llena de literas para poder dormir luego del reventón.
Sin embargo nadie pensó que aquella noche, ese lugar fuese el elegido para que se lleve a cabo una de las peores historias de terror que un grupo de jóvenes tendrían que contar unos días después.
Sucede que una pareja de novios fue a dormir a una de las literas y una joven llamada “Lorena” se fue a dormir también pues no tenía ganas de divertirse, cuando de pronto la muchacha empezó a ser jaloneada, la pareja no se daba cuenta de lo que sucedía al otro lado del cuarto.
Hasta que Lorena empezó a ser alzada por una fuerza invisible, la cual la jaló por el cuarto, la pareja salió gritando y corriendo, todos salieron de la casa, pero al percatarse que su amiga no estaba entraron a la cabaña y la hallaron sin pulso.